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Los cuentos que Fiorella guarda en una vieja carpeta de tapas rojas

Fiorella Bogado Segovia escribe desde los 5 años y de apoco fue recopilando textos que ahora guarda en una vieja carpeta de tapas rojas.

Sábado 09 de Noviembre de 2019

Fiorella Bogado Segovia recuerda que escribe más o menos desde los 5 años. De a poco fue recopilando textos que ahora guarda en una vieja carpeta de tapas rojas. Los primeros, sobre la familia, los primos y los pájaros. “Hago cuentos, poesía no me sale”, dice la nena de 11 años, alumna en la Escuela Cristóbal Colón.

Cuenta que le gusta mucho escribir, sobre todo de “princesas y unicornios”. O sobre el encuentro de una chica con un hechicero disfrazado de anciano, tal el argumento de su último cuento llamado La chica mágica, que promete una parte final “que está buenísima”. Para ese texto dice que se inspiró en la película Maléfica.

Un final grandioso

Fiorella dice que más que leer, le gusta escribir pequeñas historias para que otros chicos las lean. Aunque cuenta que últimamente se enganchó con una enciclopedia sobre el cuerpo humano.

Pero a Fiorella no solo le gusta pensar historias en palabras, sino que sus cuentos los acompaña con ilustraciones, al mejor estilo de las publicaciones de la literatura infantil.

Confiesa que cuando le puso punto final a su último cuento se sintió “más alegre”, porque logró terminarlo, pero “encima porque el final es grandioso”.

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>> La chica mágica

El anciano se sacó el disfraz que tenía y en verdad era un hechicero.

—Por la ignorancia te daré un hechizo que te va a hacer útil. Y el hechicero se fue volando. La nena siguió su camino. Al llegar, las amigas la esperaban.

A la tarde, Luna disfrutaba hablar con sus amigas. De pronto, un ladrón robó un banco, como siempre. Luna lo tocó, él se dio vuelta y regresó el dinero.

Luna estaba pensando si podía tocar a un compañero de su grado. Y las amigas le dijeron a Luna que se iban a sus casas. Luna dijo “bueno, bye” y las amigas le contestaron “bye”.

Luna se iba a la casa del compañero y lo tocó.

El compañero se sentía un poco mal y la dejó pasar a su casa. Luna le preguntó si se sentía bien.

Hablaron de todo y no le pasó el efecto. El compañero la invitó a salir.

Luna dijo “¿A qué hora?”. El compañero dijo: “A las seis”. Luna aceptó.

Fiorella Bogado Segovia / Extracto de “La chica mágica”.

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