Miguel Ángel Nicolau

"La de Miguel Ángel Nicolau fue una historia de compromiso"

Un documental recorre la vida de Miguel Ángel Nicolau, sacerdote salesiano y docente desaparecido durante la dictadura.

Sábado 24 de Octubre de 2020

El cura Miguel Ángel Nicolau vivía en una pensión junto a otros muchachos cuando una patota del represor Agustín Feced irrumpió en su cuarto. Dicen que alcanzó a gritar que era sacerdote y que fue llevado al Servicio de Informaciones de la exJefatura de Policía, donde testimonios lo ubican allí en enero de 1977. A más de cuarenta años de aquellos hechos, Mario Contartese (exalumno de Nicolau) se pregunta cómo habrá sido ese Miguel, que parecía que podía contra todos, enfrentando esa situación de total desamparo en los sótanos de la tortura. La pregunta de Mario resuena como prólogo en Miguel Ángel Nicolau. El camino, el documental de realizadores rosarinos que rastrea la vida de este docente y sacerdote salesiano víctima de la dictadura. El audiovisual está disponible en YouTube y se exhibe este domingo a las 14 por la señal 5RTV.

La vida de Miguel Ángel Nicolau describe una parábola vertiginosa. Nació en General Pico (La Pampa) el 14 de diciembre de 1941 y en mayo de 1973 fue ordenado sacerdote por el obispo de San Nicolás Carlos Ponce de León. Fue en esa ciudad, como docente en el colegio Don Bosco, donde trabó una estrecha relación con jóvenes que participaban en el movimiento mallinista. Tal como recuerda Eduardo Jorge, sacerdote salesiano que conoció a Nicolau en aquellos años 70, en esa tarea educativa el cura pampeano no solo acompañaba a los jóvenes en lo escolar, sino también en campamentos, paseos, excursiones y retiros.

En el documental, Contartese lo define como un cura “disruptivo”. Y Luisa Boccardo (exmilitante) cuenta que “tenía una relación maravillosa con los pibes”. A fines de 74 un grupo de mallinistas decidió realizar un trabajo pastoral y social junto a las familias de pescadores de Puerto Aragón, cerca de Barrancas. De esa experiencia fueron de la partida cuatro jóvenes del colegio Don Bosco de San Nicolás (Pablo Martínez, Mario Contartese, Alberto Espín y José María Budassi), liderados por Nicolau; y un grupo mallinista de mujeres del María Auxiliadora de Rosario, coordinado por la hermana Inés Wenk.

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Miguel Ángel Nicolau (primero, a la izquierda), junto a un grupo de jóvenes de San Nicolás.

Miguel Ángel Nicolau (primero, a la izquierda), junto a un grupo de jóvenes de San Nicolás.

En aquellos años Nicolau, además de ejercer el sacerdocio, estudiaba psicología en la Universidad Nacional de Rosario. En el audiovisual es interesante el testimonio de Contartese, cuando cuenta cómo amalgamaba el psicoanálisis en sus charlas con los jóvenes. También ejerció la docencia como profesor de historia en el colegio salesiano San José de Rosario —allí también integró el movimiento mallinista— y participó de la actividad gremial en la Asociación de Docentes de Educación Privada (AEDEP) y en el Sindicato de los Trabajadores de la Educación de Rosario (Sinter). En 2012, en una entrevista con La Capital, José María “Cholo” Budassi contó que luego del golpe del 76, Miguel Ángel dejó el San José tras la caída de varios jóvenes de la UES que estaban en su grupo. El padre Eduardo Jorge recuerda que fue el sacerdote Francisco Tessarolo, entonces a cargo de la Inspectoría Nuestra Señora del Rosario de los salesianos, quien le dijo: “Si tu opción es esta tenés que hacerlo como laico, no como sacerdote”. Fue entonces que Nicolau pidió licencia eclesiástica por un año y realizó diversos trabajos, a la par que sostuvo su militancia universitaria y barrial, ligado a la Juventud Universitaria Peronista (JUP) y a Montoneros. Nadia Schujman, abogada de Hijos Rosario, apunta en el documental que el docente y sacerdote “formó parte de esa generación que asumió el riesgo de perder la vida en pos de un proyecto”.

Tras ser detenido, Nicolau estuvo secuestrado en el centro clandestino que funcionó en el Servicio de Informaciones de Rosario, en la esquina de Dorrego y San Lorenzo, pleno centro de Rosario. Se estima que durante la dictadura pasaron por ese sitio entre 1500 y 2000 detenidos, muchos de los cuáles aún siguen desaparecidos. En el documental, Alfredo Di Pato (exalumno del San José) recuerda que el testimonio de María del Carmen Sillato —quien estuvo presa en el Servicio de Informaciones— permitió ubicar a Nicolau en ese sitio a fines de enero de 1977, cuando escuchó la voz muy tenue de una persona a quien estaban torturando, mientras alguien le decía: “¿Así que vos sos Miguel, el cura que casa montoneros?”. En Iglesia y Dictadura (1986), Emilio Mignone cuenta que el capellán del Liceo Militar General Paz de Córdoba, de apellido Regueiro, dijo en una reunión del decanato de la diócesis que al padre Nicolau “hubo que matarlo”.

Contar la historia

Gustavo Gamboa es el ideólogo y productor general del documental, realizado junto con Valeria Galliso y Patricio Carroggio. Fue exalumno del San José y mallinista, y de muy chico alcanzó a conocer a Nicolau. Al igual que el sacerdote, también militó en la Juventud Peronista.

La idea de contar la historia del docente y sacerdote desaparecido comenzó a germinar en las charlas que mantuvo con José María “Cholo” Budassi —fallecido en diciembre de 2016— fuera de los Tribunales Federales de Rosario, en el marco de los juicios a los represores de la dictadura. Hasta que la pintada de un mural con los nombres de los desaparecidos en una de las esquinas del San José le dio la pauta que esa historia merecía ser contada. El cura había sido docente de ese colegio.

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Un mural recuerda en una de las paredes exteriores del San José a los desaparecidos. Entre ellos, al salesiano Miguel Angel Nicolau.

Un mural recuerda en una de las paredes exteriores del San José a los desaparecidos. Entre ellos, al salesiano Miguel Angel Nicolau.

“Para mí su historia es la del compromiso de un cura que optó por los pobres. Había una gran base en los salesianos en ese momento y la escuela permitía eso. Hubo obispos como (Jaime) De Nevares que alzaron su voz contra la dictadura. (Edgardo) Montaldo tomó la opción de militar en los territorios. Y él (por Nicolau) tomó una opción política, entendiendo que solo con lo pastoral no podía modificar las estructuras sociales”, resume Gamboa a La Capital, quien enmarca esa mirada pastoral y política de Nicolau con un clima de época vinculado al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, al obispo brasileño Hélder Câmara y la Teología de la Liberación.

“Lo importante —dice Gamboa— era contar esta historia, su vida y su proyecto político y social. Creo que es un momento para revisar y plantear estas militancias un poco olvidadas, para que las jóvenes generaciones sepan que hubo docentes y sacerdotes comprometidos con los pobres que fueron desaparecidos”.

Miguel Angel Nicolau, El Camino

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