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La dama rosarina que impulsó una escuela para la cárcel

Margarita Mazza de Carlés apoyó para que se creara la institución en la Unidad 3, la más antigua del país.

Sábado 11 de Agosto de 2018

"Misia Margarita" la llamaban a Margarita Mazza de Carlés cuando recorría orfanatos, hospitales y prisiones. Fue una dama de la Sociedad de Beneficencia de Rosario, como se conocían a las señoras de las clases más acomodadas que ejercían acciones de caridad. Margarita Mazza fue más allá que acercar ropa y comida para los más necesitados: entre otros proyectos, pensó en la educación de las personas privadas de la libertad. Así fue que animó y empujó para que se cree en la ciudad la primera escuela carcelaria, la más antigua del país. Una meta que se concretó el 23 de noviembre de 1907, en la Unidad Penitenciaria Nº 3 de Zeballos y Riccheri.

Esa escuela hoy es primaria, tiene número (2.003) y lleva su nombre. Otras muchas instituciones de la ciudad también lo adoptaron en memoria a sus obras.

"Misia Margarita (...) recorría hospitales, hospicios, prisiones, conventillos y ranchos paupérrimos. En unos dejaba la ayuda que solucionaba una angustiosa situación económica; en otros allegaba medicinas, ropas y alimentos...", se lee en una colaboración escrita por Adolfo A. Escudero para La Capital, y publicada el 5 de septiembre de 1941, en el 24 aniversario del fallecimiento de Mazza. El autor repasa que la presencia de esta dama era siempre recibida "como una providencia": "Nunca se arredraba ante las dificultades y, poseedora de una clara inteligencia, puesta al servicio de un carácter bien templado, salía siempre airosa en su empeño de aliviar padecimientos a los desheredados de la suerte". Y para lograr sus fines no dudaba en apelar a las influyentes amistades de su entorno, además de interesar "a legisladores para la oportuna liquidación de las subvenciones oficiales; intercedía ante los arrendadores a favor de los inquilinos morosos; pedía a los gobernantes clemencia de indulto para los presos arrepentidos (...), se daba por entero al sublime y generoso ejercicio del bien y la caridad humanos".

En ese escrito en su memoria, también se menciona el trabajo con las infancias, en particular el ejercido junto Juana Elena Blanco. "La niñez, a la que amó entrañablemente mereció la preferente atención de esta virtuosa matrona rosarina. Juntamente con la inolvidable maestra Juana Blanco, organizaron la prestigiosa Sociedad Protectora de la Infancia Desvalida, institución de asistencia social con hondo arraigo en nuestra ciudad".

La nota publicada en 1941 por La Capital abunda en la tarea cotidiana de esta dama de beneficencia que pensó en la educación, y se volcó a los marginados. Cuenta que la nombraban también "Misia Margarita, la madre de los pobres" y que cuando la ciudad se enteró de su fallecimiento hubo un verdadero duelo popular.

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