Educación

El pleno derecho a la educación sexual integral

"«Con mis hijos no te metas» es una consigna medieval", opina la diputada Silvia Augsburger.

Sábado 03 de Noviembre de 2018

"«Con mis hijos no te metas» es una consigna medieval", opina la diputada provincial Silvia Augsburger sobre el lema que moviliza a sectores religiosos y conservadores a manifestarse en contra de la educación sexual integral (ESI) en las aulas. Asegura que con similares afirmaciones estos sectores se negaron en 2006 a la aprobación de lo que finalmente es ley de ESI (26.150); y atribuye al feminismo el valor de haber sacado a luz lo que pasó en estos doce años con esta enseñanza, que por presión de estos grupos, resultó de "muy mala aplicación en Santa Fe y en todo el país". "Más que asustarnos o preocuparnos por estas reacciones lo que debemos hacer es ocuparnos y exigirle al Estado que cumpla con la Convención de los Derechos del Niño y con la ley de ESI que es obligatoria", propone la legisladora de Igualdad y Participación.


El domingo se realizaron en diferentes ciudades del país (incluida Rosario) marchas convocadas mayormente por referentes religiosos, católicos y evangélicos, en contra de la educación sexual integral. Los argumentos los resumen básicamente en dos consignas "educar sin ideología de género" y "Con mis hijos no te metas". Y hasta se apoyan en afirmaciones falsas (y absurdas) como las de sostener que los cambios que se impulsan en la ley vigente pretenden "dejar afuera a los padres de la educación de sus hijos".

Augsburger señala que es básico recordar que cuando se habla de educación sexual integral, se habla de derechos de niñas, niños y adolescentes a esta educación. Lo dice la Convención de los Derechos del Niño a la que la Argentina suscribió en 1990 y que en 1994 incorpora a la Constitución nacional (artículo 75, inciso 22). "«Con mis hijos no te metas» es una consigna medieval, absolutamente superada, es de cuando se planteaba que los hijos eran de los padres y podían castigarlos, hasta matarlos", señala la legisladora marcando el sentido de propiedad que estas miradas tienen sobre las infancias, desconociéndolas como sujetos de derechos. Insiste en el Estado como garante del cumplimiento de los derechos de chicas y chicos: "Yo no puedo decidir que mi hija no se vacune, que no vaya a la escuela o que vaya a trabajar cuando es menor de edad. Ninguna de esas cosas puedo decidir porque hay leyes y convenciones en nuestro país que le garantizan a mi hija ir a la escuela, a no trabajar si es menor y a vacunarse según el calendario obligatorio".

En ese análisis ubica la responsabilidad no solo de la escuela sino de todas las instituciones del Estado y en todos los niveles para asegurar que se aplique la ESI y su programa. Un programa que recuerda ha sido consensuado y se discute en forma permanente en el Consejo Federal de Educación. "No es la escuela la que implementa los contenidos de la ESI, según su forma de ver y entender. La escuela no puede hacer cualquier cosa", dice Augsburger y remarca la diversidad de instituciones que son concurrentes y garantizan esta enseñanza.

También en 2006

Augsburger integraba la comisión de educación de Diputados de la Nación cuando se dio la discusión previa a la sanción de la ley de ESI, participaba de esos debates. Compara que las expresiones de los grupos conservadores que ahora se oponen a esta enseñanza son iguales, las mismas, que se escuchaban por ese entonces. "Al no poder impedir que se sancionara la ley, la estrategia de esos grupos fue obstaculizar durante doce años que se dicte educación sexual en todas las instituciones del país. Y hasta que el feminismo no provocó lo que provocó tuvieron éxito", dice. El dato que corrobora esta afirmación es que cuando se les pregunta a las niñas, niños y adolescentes si han recibido esta educación en las escuelas la mayoría dice que no. También lo señalan las encuestas sobre la aplicación de esta ley.

"Lo que ahora ocurre —se explaya la legisladora— es que el debate ha salido a la agenda pública porque el feminismo lo instaló en esa agenda. Porque ahora, y en la forma más dramática, se habla del abuso que ocurrió hace algunos años. Cada historia que se animan a contar, quienes fueron niñas y niños, es algo que ha ocurrido hace tiempo y que ahora lo pueden decir porque han encontrado un espacio amigable. Lo mismo pasó en el 2015 con el primer «Ni una menos», y la enorme cantidad de mujeres que por primera vez pudieron decir «Yo soy víctima de violencia sexista»". Por eso, la legisladora vuelve una y otra vez sobre la necesidad de exigirle al Estado que cumpla con la Convención y con la ley de ESI que es obligatoria.

Ley provincial

En junio pasado la Cámara de Diputados provincial dio media sanción a la ley de educación sexual integral de Santa Fe, pero la norma no pasó el visto bueno de los Senadores santafesinos. En septiembre pasado ocurrió lo mismo con el proyecto de ley de educación provincial, que contiene artículos referidos a la ESI. También aquí los legisladores de la Cámara alta se pusieron en sintonía con los sectores más conservadores.

Augsburger considera que es clave la "fuerza que haga la sociedad" y quienes tienen alguna responsabilidad en el Estado, para revertir estas decisiones y poder contar antes de fin de año con estas normas aprobadas. Recuerda que junto a estas leyes a medio reconocer se ubican las de cupo trans y la de paridad de género: "Leyes que el feminismo ha puesto en la agenda política y de lo que durante mucho tiempo no se habló".


>> "Hay que escuchar a las chicas y los chicos"

edu202_Marcelo.jpg
Nicolás Giri.<br>
Nicolás Giri.
Nicolás Giri es el coordinador provincial de la UCR Diversidad (@santafediversidaducr). Junto a diversas organizaciones participa del Foro de Familias por la ESI, un espacio que debate respuestas colectivas a favor de esta enseñanza. Está convencido que la respuesta más eficaz a la avanzada de los sectores que se manifiestan contra la educación sexual integral (ESI) es hablar, invitar a superar el miedo a no saber y que solo construye prejuicios. También reconocer la perspectiva de derecho que tiene la ESI y sobre todo escuchar lo que las chicas y chicos tiene para decir en esta demanda.

"Cuando se indaga de dónde sale esto de la «ideología de género» nos damos cuenta que es una postura, con pretensión filosófica, armada para oponerse a los derechos", dice. Habla entonces de los moldes de vida sostenidos por miles de años y que ahora empiezan a romperse. Algo que asusta y mucho, en especial a quienes han decidido cuáles son esos moldes. "Nos vienen restringiendo la libertad y, en definitiva, de lo que se trata ahora es de educar para libertad, que para nada es el libertinaje. Porque si hablamos de educar es para que justamente cada uno aprenda a ser responsable de lo que hace, dice y decide", comparte.

Ubica a la ESI en el lugar de los derechos de las infancias y adolescencias, en los que sostiene la misma Convención de Derechos del Niño. "Tenemos una norma que dice que la educación debe servir para el pleno desarrollo de la personalidad del niño. Actuemos en consecuencia, porque el pleno desarrollo de la personalidad tiene que ver incluso con la sexualidad, que va muchísimo más allá de la cuestión de la genitalidad", apunta.

En la mirada de Giri, "los padres tienen que acercarse y participar" de esta enseñanza, lo cual no quiere decir que hay que pedirles autorización o que deben decidir qué se enseña o aprende en materia de educación sexual. Quien es también referente de la Fundación para el Cambio Social recuerda que los contenidos de la ESI también sirven para que niñas y niños aprendan a cuidar su cuerpo, su privacidad.

Comparte la idea de que "hay que escuchar a los chicos y a las chicas", qué tienen para decir en estas discusiones. Es ahí donde pone su mayor esperanza, porque está convencido que son portadores de miradas amplias. También señala que es donde los adultos están invitados a poner una escucha atenta y sobre todo a informarse. Considera que muchas de las afirmaciones falsas que sostienen las marchas "Con mis hijos no te metas" provienen, además, de la falta de información en materia de la ESI.

El desafío —señala Giri— es también para la educación en su conjunto. Repasa que la ley de educación 1.420 de 1884 tenía la meta de igualar con un espíritu normalizador. Una ley pionera y que sirvió para ese momento histórico. Sin embargo, hoy el reto es otro: "Tenemos que considerar como paradigma que no somos todos iguales. En el mundo hay siete mil millones de diversidades, cada uno de nosotros somos en sí mismos un concepto de diversidad y a eso debe apuntar la educación, a esa diversidad desde el respeto".

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});