Educación

"El fin del mercado es la desescolarización"

Adriana Puiggrós advierte sobre el avance de corporaciones que buscan destruir a la escuela como institución

Sábado 21 de Octubre de 2017

El filósofo Diego Tatián sostiene que hoy, a casi cien años de la Reforma del 18, todos se dicen reformistas. Y que cuando sucede esto es necesario disputar ese significado. En esa línea de pensamiento se posiciona la pedagoga Adriana Puiggrós para hablar de la figura de Domingo Faustino Sarmiento, reivindicado —pese a sus contradicciones— por quienes defienden a la escuela pública, como así también por quienes desde un enfoque neoliberal pretenden desarticularla y reemplazarla por el mercado.

De allí el nombre del último libro de Puiggrós: Adiós, Sarmiento: educación pública, iglesia y mercado (Colihue), donde la autora marca como clave para entender el negocio educativo el pasaje de la era de los préstamos usurarios de organismos internacionales como el Banco Mundial a la invasión de corporaciones informáticas, editoriales y comerciales dentro de la escuela. Estado versus mercado.

Pero es también la disputa por la figura en sí de Sarmiento. Puiggrós recuerda que cuando era ministro de Educación, Esteban Bullrich se fotografió el San Juan con un busto de prócer. Y que también hubo expresiones de otras figuras del gobierno que propusieron "rescatar a Sarmiento del mal que le hizo el kirchnerismo y el peronismo".

"Por eso de lo que se trata es de detenernos en el pensamiento de Sarmiento, cómo se conforma. Y también la ambigüedad y el conflicto no resuelto entre una postura racista y la convicción de que la educación debía llegar al conjunto. En esa época la categoría derecho a la educación no estaba en juego en el pensamiento liberal conservador. Pero sí la idea de construir un sistema de educación común", explica.

—Quizás en esta contradicción radica el Sarmiento que reivindica Bullrich.

—Él lo dijo con todas las palabras cuando propuso hacer una nueva Campaña del Desierto. Es ese Sarmiento, el de la Guerra del Paraguay. En ese sentido, Sarmiento es responsable de la muerte de una enorme parte de la población afro e indígena de la Argentina. Pero por el otro lado tenemos que poder entender que fue el gran constructor del sistema escolar argentino, que ha sido y es uno de los más democráticos de América latina. Pese a toda la publicidad en contra, es uno de los más consistentes en cuanto a la transmisión de la cultura de una generación a la otra.

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—El libro diferencia al liberalismo conservador que funda la escuela pública del neoliberalismo que intenta destruirla.

—Eso es casi el núcleo del texto, porque es importante diferenciar cómo la generación del '80, vinculada con la oligarquía y en conflictos con los inmigrantes, decidió construir la Nación y el sistema de educación pública. Aún con aspectos muy críticos que se le han hecho desde el revisionismo histórico. Ahora con lo que nos encontramos es con lo que comenzó Menem y los organismos vinculados al Banco Mundial, que es la tarea de desintegración del sistema. Esto se paró durante el kirchnerismo y ahora el gobierno de Macri va a fondo en línea con lo que es hegemónico a nivel mundial, que es el avance de las grandes corporaciones sobre la educación pública. La destrucción no sólo del sistema sino de la escuela. Basta con poner en internet homeschooling o el nombre de cualquier corporación y ver qué están haciendo en educación los bancos y las grandes editoriales. Van a encontrar que están trabajando fuertemente en la fabricación y producción de contenidos. Para trabajar sin la mediación del docente sindicalizado ni de la escuela, con la idea central de la desescolarización. Es decir, abrir la educación como un espacio de compra-venta.

—Que es distinta a la crítica de la izquierda a la escuela como aparato ideológico del Estado.

—La cuestión Iglesia-Estado respecto de la educación, las críticas desde la izquierda, la corriente norteamericana o la francesa derivada de (Luis) Althusser o (Pierre) Bourdieu son problemas del siglo XX. En el siglo XXI el problema es Estado o mercado. Escuela o mercado. Porque el mercado también apunta a las escuelas privadas, apoderarse de los colegios a través de grandes redes internacionales. En la Argentina está Sunny Varkey, que es el propietario de la mayor red de escuelas privadas del mundo y se ha instalado aquí invitado por Macri. Es un gran negocio. Pero el fin último es la desescolarización, no tener más escuelas. Entonces el chico desde su casa compra un paquete de contenidos de biología, por ejemplo.

—En ese contexto el fin de la escuela como formadora de ciudadanos o el proceso de socialización quedan totalmente anulados.

—Claro, porque se busca una socialización a la medida del mercado. Formar clientes necesarios para los rubros que pueden interesar en un determinado momento. No hay formación de ciudadanos para el futuro, sino individuos sometidos a las reglas del mercado.

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—En el libro se menciona que un buen programa publicitario para eso es denostar al docente.

—Es una cuestión publicitaria y al mismo tiempo es una forma de regular del mercado, que es infinito, porque "la clientela" se va a reproducir infinitamente. Como todo mercado, los grandes operadores necesitan regularlo, de manera que siempre obtengan réditos.

—¿Cuáles son los grandes reguladores del mercado?

—Un ejemplo es la "Escuela del futuro" que proponen para la secundaria de la Ciudad de Buenos Aires, que sólo quieren aplicar en las públicas. Con lo cual en las privadas los chicos van a seguir teniendo cinco años con estudios básicos fuertes y van a salir con una buena base científica y humanística. En cambio en la escuela pública los chicos de quinto van a tener prácticas laborales durante 4 o 5 meses y un poco de enseñanza como emprendedores ¿Y dónde van a quedar los profesores de ese quinto año? ¿Y esos chicos cómo van a ingresar y transitar la universidad si les faltan conocimientos? Ahí están reduciendo la universidad. Ese es un regulador del mercado. El otro son los docentes, porque cualquier empresario que se enfrenta a un negocio se fija cómo achicar los mayores costos. Y en este caso son los docentes. Con lo cual la publicidad en contra de los docentes tiene un sentido profundo desde los intereses de mercado.

—¿Y la evaluación?

—La evaluación es otro gran regulador del mercado. Es la idea que tienen economistas como José Luis Espert o Alieto Guadagni. Poner un examen al final de la secundaria y un examen de ingreso a la universidad. Ese examen es un regulador del mercado. Pero también están las evaluaciones como las Pruebas Pisa, que las produce la editorial Pearson, una de las mayores productoras de contenidos y de evaluaciones. Pearson se lo vende a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) y nosotros se lo compramos para aplicarlo acá. Y la Ocde, el "Club de los países ricos" que desde fines de los '90 tiene en su normativa a la educación como un bien transable, le exige a los países miembros que liberen totalmente la compraventa de la educación. Y la Argentina es miembro pleno desde enero de 2016. La aplicación de esos tests también regulan el mercado.

—Paolo Rocca (Techint) y Marcos Galperín (Mercado Libre) propusieron en el Coloquio de Idea "una reforma educativa" y "modificar el estatuto docente" ¿Por dónde cree que pasa el cambio que piden?

—La "Escuela del futuro" es una muestra de esa reforma. Hablan de eliminar el estatuto docente y liberalizar la contratación docente. Es decir, que en una escuela el director pueda contratar al docente que quiera sin ningún tipo de convenio colectivo de trabajo. Por eso es que el gobierno no acepta la paritaria y no les importa que sea una ley.

—Sin embargo lo del estatuto docente no es una idea nueva. El economista José Luis Espert hace rato que pide directamente eliminarlo.

—Sí, claro. Espert lo tiene clarísimo hace tiempo. Desde el pensamiento más puramente neoliberal esa idea está muy firme. Pero además hay quienes han avanzado mucho en el sentido de eliminar la escuela. O sea, diciendo que la escuela es un obstáculo para el aprendizaje. Y es muy peligroso eso.

—¿Hay otra salida?

—Al final del libro termino diciendo que esta que nos ofrecen no es la única alternativa posible, que hay que transformar y cambiar el sistema educativo, pero que este no es el único cambio posible. Hay mucha experiencia social y de Estado que tenemos como para hacer un cambio que tenga en cuenta, en primer lugar, el derecho a la educación.

En el libro, Puiggrós advierte que uno de los daños del utilitarismo extremo es "la ignorancia voluntaria del propio pasado, la pérdida o negación de referencias históricas". Con el agregado que el programa neoliberal elimina "de manera explícita la enseñanza de la historia pasada y reciente".


  • Santiago Maldonado y los dos demonios

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Quizás radique allí el rechazo desde algunos sectores a debatir sobre la última dictadura en las escuelas. O más recientemente, a hablar de la desaparición de Santiago Maldonado, tal como propuso la Ctera a través de un cuadernillo. Para Puiggrós, esa negativa tiene un borde más profundo, que apunta a un intento de modificar los contenidos que tienen que ver con los derechos humanos. "Ctera produjo un material y lo incorporó en las escuelas dentro de espacio que está desde la época de Alfonsín destinado al tema de derechos humanos. Si no vamos a hablar de Santiago Maldonado en el espacio de los derechos humanos no sé de qué vamos a hablar", se pregunta la pedagoga. Advierte que este rechazo responde "a una política que no es contra Ctera solamente, sino que busca resucitar la teoría de los dos demonios y ocultar a la dictadura".En el libro, Puiggrós advierte que uno de los daños del utilitarismo extremo es "la ignorancia voluntaria del propio pasado, la pérdida o negación de referencias históricas". Con el agregado que el programa neoliberal elimina "de manera explícita la enseñanza de la historia pasada y reciente".


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