Miradas

El amor para una educación ética

¿Qué educación ética estamos desarrollando en nuestras escuelas?, preguntó Frei Betto en el Congreso de Pedagogía 2017.

Sábado 17 de Agosto de 2019

¿Qué educación ética estamos desarrollando en nuestras escuelas? La pregunta la planteó el sacerdote y educador brasileño Frei Betto en la conferencia magistral que ofreció en febrero de 2017, en el Congreso de Pedagogía 2017 realizado en La Habana. Un video que circula por YouTube recoge los últimos 16 minutos de aquella presentación extraordinaria ante educadores de toda Latinoamérica y el Caribe.

En ese fragmento, cuenta que es común que cuando visita una escuela en Brasil, formule a las docentes "dos preguntas incómodas" y "una tercera más complicada". Las dos primeras tienen que ver con la educación nutricional y la educación sexual que imparte la escuela. La tercera y más difícil, con la espiritual. La que vincula a la educación nutricional, que le compete a la enseñanza escolar, dice que la propone para reflexionar en la diferencia que puede generar la escuela respecto de estos aprendizajes. "Por lo general —explica— los alumnos comen en la merienda lo mismo que se ven en las calles de exceso azúcares, de grasa; y los niños son cada vez más gordos, con problemas glandulares, diabéticos precoces, porque no damos educación nutricional, no enseñamos para qué sirven los dientes (…) no hay noción de las propiedades proteicas y eso es un problema sobre todo para esta sociedad en que los niños, los muchachos, tienen cada vez menos movilidad física".

La segunda pregunta "incómoda" es sobre la educación sexual que ofrecen las escuelas, a las que maestras y maestros le suelen responder con un resumen de las actividades que realizan en esta materia pero limitadas a informar —básicamente— sobre cómo prevenir las enfermedades de transmisión sexual. "Eso no es educación sexual, eso es educación higiénica (…) en ningún momento habló de la palabra afecto, de la palabra amor", dice Betto que le responde a cada maestra o maestro para remarcarles la dimensión integral que tiene la educación sexual.

Educación espiritual

La cuestión "más complicada" es la interrogación por la educación espiritual. Cuenta que lo primero que recibe como contestación es una asociación inmediata a la enseñanza religiosa, propia de las escuelas confesionales. "¡Qué ignorancia profunda de pensar que educación espiritual tiene que ver con religión! Puede tener que ver o no", expresa el educador para recordar que la espiritualidad es natural al ser humano.

Aquí Betto rescata el legado del Che y reproduce su pensamiento: "El verdadero revolucionario es guiado por grandes sentimientos de amor". Hace suyas esas palabras y opina que "la espiritualidad es la capacidad de establecer relaciones de amor entre nosotros, y de vivir valores profundos en nuestros espíritus".

Frei Betto / La Habana / Educación

La óptica de los oprimidos

Para el sacerdote brasileño el gran desafío que tiene la educación por delante, en particular en los países occidentales, es impregnar de ética la formación de los jóvenes; cuestionando la enseñanza que se imparte: si ésta es la que sirve para reproducir las capas dominantes o si ofrece la capacidad para mirar el mundo con la óptica de los oprimidos. "Tenemos que pensar la educación con formación critica, con formación de protagonismo de cambiar el mundo y la sociedad. No una educación como un servicio a la calificación profesional de quienes van a reproducir ese sistema de opresión y exclusión", expresa.

"El problema hoy es cómo hacer una educación ética", insiste Betto y se vuelca a hablar del ejemplo de Fidel. Destaca las influencias de José Martí en la formación de la inteligencia y también de los jesuitas en la educación para la voluntad que tuvo el líder cubano. Lo hace con anécdotas que lo describen en su accionar colectivo y de la vida personal. Y cierra esas vivencias con un recuerdo de lo que alguna vez le dijo Fidel en uno de esos encuentros: "«Betto, un revolucionario puede perder todo: la libertad, su trabajo, su familia, su mujer, sus hijos, hasta su vida pero lo que no puede perder nunca es la moral. Si pierde la moral toda la causa se viene abajo». Entonces nosotros debemos siempre pensar qué calidad de educación ética y espiritual estamos desarrollando en nuestra enseñanza".

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