Educación

Conectar Igualdad, un proyecto para la inclusión digital

El programa que funcionó hasta 2015 distribuyó más de 5 millones de netbooks entre alumnos y alumnas del secundario.

Sábado 01 de Junio de 2019

El Programa Conectar Igualdad fue implementado durante cinco años entre 2010 y 2015 en todas las escuelas secundarias del país. Está reconocido como el programa de inclusión digital educativa más grande del mundo por su complejidad y sus números duros. Más de 5.600.000 netbooks fueron distribuidas a todos/as los alumnos y alumnas. En cada una de las 11.000 escuelas secundarias se colocó un servidor y una red intraescolar llamada "piso tecnológico". Este piso permitía trabajar en red con las máquinas, actualizarlas, usar contenidos educativos y activar un sistema de seguridad antirrobo que bloqueaba las netbooks si pasaban 30 días sin que esa net pasara por la escuela. Obviamente también servía para detectar y solucionar los problemas de ausentismo y deserción.

Todos y cada uno de los/as docentes de esas escuelas también recibieron una netbook, como así también los alumnos y alumnas de liceos militares, escuelas municipales, escuelas de educación especial y los chicos y chicas con modalidad hospitalaria y domiciliaria. Esta inclusión total y la opción prioritaria por los sectores históricamente relegados es poco conocida y nada divulgada por aquellos que solo exigen a los gritos "con mi plata compraban computadoras que solo usaban para jugar en clase". Además, existía otro programa llamado "Primaria Digital" que equipaba con un aula digital móvil a todas las escuelas primarias del país y brindaba capacitación a todos los docentes.

Capacitación

Justamente el rubro capacitación es uno de los más criticados, y los números también son impresionantes. Si bien es claro que ha faltado mucho por hacer, miles de maestros y profesores se han capacitado en todo el país, siempre gratuitamente y con profesionales reconocidos. El Plan Nacional de Inclusión Digital Educativa (Pnide, coordinado a nivel nacional por la licenciada Laura Penacca) lanzó en 2014 una nueva modalidad de capacitaciones situadas que comprendía el uso de las netbooks en el marco de un paradigma totalmente novedoso. No se trataba de hacer en la computadora la "composición tema: la Vaca" (eso no es inclusión digital alguna) sino que comprendía cosas que no se podrían hacer sin el dispositivo tecnológico, como por ejemplo el diseño de proyectos de automación y robótica, la edición de imágenes y sonido, la elaboración de cortometrajes y documentales, programación de videojuegos, etc. La primera cohorte de estas capacitaciones situadas estaba terminando su preparación cuando la nueva gestión desactivó todo el programa. Es opinión del autor de estas líneas que la continuidad en los programas de capacitación es la única manera de lograr que los docentes se apropien de las cuestiones técnicas y pedagógicas necesarias para lograr una verdadera inclusión digital. Es de destacar que las netbooks también se entregaron a todos los/as estudiantes de los Institutos de Formación Docente, de manera que las nuevas generaciones de docentes ya iban a tener en su trayecto formativo el dispositivo necesario y habían comprendido su uso pedagógico.

En el marco de la netbook en sí, se iba actualizando en hardware, obviamente, a medida que pasaban los años. La computadora del 2014 tenía cuatro veces más RAM que la de 2010, casi el doble de disco y contaba con nuevo procesador y detalles constructivos de excelencia. Esta evolución es lógica y acompañaba los lanzamientos del mercado y los adelantos técnicos que permitían esos tiempos de soberanía tecnológica. Contaba por ejemplo con sintonizador y antena de TDA (Televisión Digital Abierta, otro programa que el macrismo dejó de lado prolijamente) lo que significó para muchos hogares argentinos, acceder a una programación de TV inédita y de calidad de manera gratuita. Ya sabemos lo que sucedió luego con la privatización hasta del fútbol.

Libre y gratuito

El software no se quedaba atrás, se desarrolló un sistema operativo entero destinado a esa netbook, aunque también podía instalarse en cualquier computadora de manera libre y gratuita. Ese SO libre se llamó Huayra Linux y contaba con miles de aplicaciones educativas previamente instaladas. Cuestiones antes reservadas a usuarios con máquinas de elite o que necesitaban pagar carísimas licencias de uso, ahora se podían realizar con la net en cualquier escuela de la patria. Edición de imágenes, CAD (Diseño Asistido por Computadora), animación 3D digital, visualización de imágenes satelitales, simuladores de ciencia y laboratorio interactivos, robótica, programación, desarrollo de videojuegos, cortometrajes, edición de sonido y reproducción DJ, simulación de circuitos electrónicos, películas en stop-motion, visualización de composiciones químicas, juegos para aprender idiomas, wikipedia offline, y cientos de aplicaciones estaban listas para ser usadas dentro de Huayra, todo software libre, de construcción federal y en consonancia con otras políticas de ese estado que ya no tenemos. La Soberanía Tecnológica era la nave que pretendía llevar a chicos y chicas a que estudien carreras que permitieran establecer una capacidad propia localizada. Que haya nuevos programadores para los próximos Arsat, que haya nuevos diseñadores para los nuevos trenes, nuevos artistas para los futuros museos.

Huayra quiere decir "viento". Por algo le pusimos ese nombre. Nunca deja de soplar y siempre encuentra una rendija. Esperamos que en los próximos meses esas ideas de libertad y soberanía vuelvan a nuestros chicos y chicas empujadas por ese Huayra que nunca se detuvo.

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