Educación

Con una educación feminista, inclusiva y popular como horizonte

Más de 400 estudiantes, en un debate sobre qué escuela quieren. Participó la referente juvenil Ofelia Fernández.

Sábado 07 de Julio de 2018

Con la bandera de Evita y el Che al frente de la convocatoria, música de Sara Hebe de fondo, un circular infinito de pañuelos verdes y la escuela pública como escenario, casi 400 estudiantes pidieron por una educación secundaria en clave feminista, inclusiva y popular. Fue el sábado pasado por la tarde, en la Almafuerte, donde la invitada principal fue Ofelia Fernández, ex presidenta del Colegio Carlos Pellegrini de Buenos Aires. La acompañaron en ese panel dos referentes del movimiento estudiantil local: Luisina Roldán, del Superior de Comercio, y Wanda Sampieri del Bachi Tablada.

Ofelia es menuda, usa lentes, pero cada tanto se los saca. La incomodan o prefiere mirar siempre sin nada que se le interponga a quienes tiene en frente. Antes de subir al escenario, cada tanto se le acerca una (o uno) de las estudiantes presentes en el encuentro para pedirle una selfie, una imagen que no tardará en circular por las redes sociales. La escena se repite, es acompañada por saludos, abrazos y reconocimientos. Ofelia agradece cada uno y los retribuye. Es conocida como referente estudiantil, por la toma de colegios, hacerle frente a quienes desde el sillón hegemónico de un medio están acostumbrados a interpelar más que a escuchar y también por su posición feminista. Hace poco ofreció un discurso de seis minutos que fue impecable, a favor de la legalización del aborto. Fue en las sesiones plenarias de Diputados, donde se argumentó a favor y en contra del proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Sin ningún papel en mano que leer, reclamó por la vigencia de Educación Sexual Integral (ESI) en las escuelas, institución a la que le reprochó no incentivar a sus estudiantes a hacer preguntas, y menos ofrecer respuestas. Ofelia es una referente de la llamada "revolución de las hijas", por aquellas adolescentes que se salen a batallar por la libertad de decidir, por el aborto seguro y gratuito.

Revolución en marcha

La invitación a este encuentro del sábado pasado la hizo Lobo Suelto, la agrupación de los secundarios de Patria Grande (cuyo nombre remite sin mayores discusiones al disco de Los Redondos, Lobo suelto, cordero atado). Lo dice la convocatoria, lo confirmaron las muchas remeras rojas, negras, celestes... con la inscripción de una cita de Rosa de Luxemburgo: "Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres".

"Yo era fanática de Casi Angeles, es un horror", dice Ofelia ya hablándole al auditorio de adolescentes, quienes aceptan con risas y aplausos cómplices lo que termina de compartir la líder estudiantil. Antes les había contado que en sus primeros años de la secundaria (2013/2014) en su centro de estudiantes funcionaba una comisión de género que por entonces se llamaba Comisión Mujer y que había protagonizado su primera "toma" en el famoso colegio porteño donde, entre otras consignas, se reclamaba por la Educación Sexual Integral (ESI), aunque en ese momento no era una bandera tan sentida. "Lo que cuento no es de la prehistoria, sino de hace cuatro años. Eso es lo revolucionario, ver que las cosas se pueden revertir. Hoy todos hablan de ESI, hasta quienes no les importa. En el Pellegrini nos cansaron con eso de la «excelencia académica», la detesto. El Ni Una Menos (las marchas) me despierta ese lado de rebeldía y por eso hicimos alianza con el feminismo, porque el feminismo es profundamente humano, personal y eso no lo hace no político sino revolucionario. Eso se despierta y no se vuelve a dormir. Nos pasa a todas", declara la joven de 18 años que presidió entre 2016 y 2017 el centro de estudiantes de su escuela. Hoy cursa el 6º año del secundario, más conocido como CBC universitario.

Ofelia rescata cómo los colegios secundarios abrazan hoy las banderas feministas, donde las mujeres lideran estos movimientos, sin que esto signifique en absoluto una rivalidad entre unas y otros: "No somos rivales (de los varones). Hablo del lugar del feminismo en la militancia. Algunos nos dicen que esto no es revolucionario, que solo lo es la revolución del proletariado. La revolución no se va de nuestro horizonte, sino que con el feminismo se consiguió una nueva manera de hacer política. Sabemos que hoy estamos ante un gobierno neoliberal y de derecha. Nos dicen que no nos quieren ceder al feminismo la palabra revolución ¿Por qué? Si el feminismo está cambiando todo. Y si no la quieren ceder se la vamos a robar igual".

Militancia de lo consciente

También reclama contra los adultos y políticas que ubican a las y los adolescentes y jóvenes solo en el lugar del futuro (y lejano), quitándoles espacio en el presente ("Estamos y hacemos aquí y ahora", reclama Ofelia). Una idea que se refleja en apreciaciones tan extremas como decirles "vos sos el futuro" o bien "boludito, boludita...".

Enseguida llega la propuesta para contraponer a esa mirada sesgada sobre los derechos de la adolescencia a expresarse, a vivir en libertad sus ideas. Ofelia habla de una militancia de lo consciente no como una actividad sino como una forma de vida contraria a lo que significa "vivir en la realidad del señor Mauricio". "El señor Mauricio nos propone mirar la realidad como un paisaje, donde no importa más que lo que vos mirás. La militancia propone otra cosa, no que la realidad sea un paisaje".

Entre las herramientas que tienen para batallar Ofelia defiende la ley de ESI (sancionada en 2006) en las escuelas, "para hablar de diversidad, de placer, de orgasmo femenino...". También la transversalidad en todo el país del movimiento estudiantil y la lucha del pañuelo verde como un símbolo que unifica.

"¿Por qué es tan importante que una coordinadora de estudiantes dé esta batalla?" Pregunta en voz alta desde el escenario de la Almafuerte. Enseguida recuerda la Reforma Universitaria del 18, el Cordobazo, el Rosariazo, la lucha contra la dictadura y la crisis del 2001. "Partimos de esa historia, de saber que no somos los primeros ni los únicos, y que todos los logros de hoy son las luchas de ayer. La tarea de los estudiantes es defender una educación pública, gratuita y laica. Nuestro grito por la educación pública es un grito que se para frente al individualismo. Las escuelas son trincheras para organizarnos", convoca en medio de aplausos e invita a reconocerse en esa historia, en "esas 30 mil razones para seguir luchando".

Unos chabones amigos

Para el cierre Ofelia elige nombrar a quienes presenta como "unos chabones amigos míos muy copados". Entonces lee a Deodoro Roca, a Salvador Allende (en un breve fragmento del inolvidable discurso ofrecido en 1972 en la Universidad de Guadalajara, México), al Che y a Lenin. Los elige en sus discursos que ubican el papel protagónico de la juventud, el compromiso que deben tener las universidades y en general la educación con sus pueblos, y saber que las revoluciones no se lideran desde los claustros sino que las hacen las grandes masas y la clase trabajadora. "Cito a estos hombres revolucionarios —continúa— a quienes quisiera decirles hoy, que se perdieron esta revolución feminista con la que vamos a vencer, porque nosotras aprendimos a levantarnos y el patriarcado se va a caer".


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