Fuimos a disfrutar de un espectáculo a un bar, discoteca, sala de conciertos, ubicado en Corrientes 1530 de la de ciudad, cuyo nombre es Pugliese. Lejos de disfrutar de la banda que ese día tocaba, nuestra atención estaba puesta en el calor sofocante que hacía (a pesar de las gélidas noches que tenemos por estos tiempos), en la falta de aire por no haber ventilación que se complicaba con la gente que fumaba; tratamos de localizar visualmente las salidas de emergencias (carteles que señalan vaya a saber qué puertas y adonde) y la gente amontonada de cualquier manera en este subsuelo-bar hizo que, además de no pasarla bien, nos pusiéramos a pensar ¿qué tiene que pasar para que un lugar donde acude mucha gente, en este caso mucha gente joven, sea seguro y no nos escandalicemos y lloremos cuando ocurren tragedias que a veces están cantadas a gritos de antemano? Seguimos queriendo pensar que no todo se compra, que a veces la suma de detalles que no funcionan hace que no funcione todo; en definitiva, queremos que se trabaje por una ciudad segura en todos los aspectos. Esto también es inseguridad. Una nota (en internet) sobre este lugar reza: “Explotó Pugliese”, recemos para que esto nunca suceda.
































