Que la corrupción en todos los niveles que explota diariamente en los ámbitos gubernamentales, no es novedad. Tampoco lo es la voracidad y estrepitosa conducta de quienes la ejercen con total impunidad. Sí, es novedad, ingresar en los comercios de Tucumán y notar que grupetes de mozalbetes de La Cámpora se instalen en los locales monitoreando las cajas para verificar si se le extiende al cliente el comprobante de lo adquirido. Me consta y pude observar la prepotente conducta de estos militantes, que atemorizan a las empleadas desde las 9 en adelante. Cómodamente instalados en comercios céntricos que trataban para el Día del Amigo levantar las escuálidas ventas diarias, luchando por no cerrar sus puertas y dejar gente sin trabajo. Tal como lo hicieron otros comercios importantes, que asfixiados por el fisco, han bajado las persianas y desistido de ganar decentemente el pan de cada día, obteniendo enormes pérdidas económicas por el gasto que le significó la inauguración de los citados locales comerciales. Me pregunto, casi asqueada por esta invasión “nazista”, ¿quién controla la magnitud de ladrones al poder que vaciaron el país y caminan libremente gozando del botín usurpado al pueblo en su beneficio personal? ¿Cuánto ganan estos falsos “veedores” por tan inmoral tarea? Estimo que sólo en nosotros está la solución, porque aún hay jueces colgados de las arcas del poder.
































