El miércoles 22 del corriente mi hija y yo fuimos víctimas de otra salidera.Aproximadamente a las 14 retiramos fondos de la sucursal del Santander Río, ubicada en calle Eva Perón (ex Córdoba) a la altura del 7600, donde el cajero nos dio el dinero en dos paquetes. El destino de ese dinero era un pago que debíamos hacer en la sucursal del banco Galicia, de Eva Perón y Muniagurria, porque la empresa a la que le debíamos hacer el depósito no nos admitía transferencia bancaria. Subimos al auto, recorrimos las seis cuadras que separan un banco del otro. Estacionamos, descendimos y ni bien caminamos unos 20 metros fuimos interceptados por un individuo con un arma de fuego, que dirigiéndose a mí me ordenó que le entregara los "dos paquetes". Yo intenté darle uno y el insistió: "dame los dos paquetes o te quemo". Luego me ordenó que me tirara al suelo, se subió a un auto que lo estaba esperando y huyó. A continuación, gracias a la generosidad de unos vecinos de la zona, que presenciaron la escena (que no duró más de dos minutos) y que me facilitaron un teléfono, llame al 911. La operadora me dijo que en minutos llegaría un móvil. Cuando esos minutos sumaban más de 40, volví a llamar y, como si el primer llamado nunca hubiese existido, me volvieron a hacer el mismo interrogatorio. Yo ya estaba fuera de mí, mezcla de impotencia e indignación, empecé a los gritos con mi interlocutora, que terminó diciéndome que ya habían dado aviso a la seccional 17. Reflexiones: ¿cómo sabían los delincuentes que debían seguirme, si yo llevaba dos paquetes de dinero perfectamente ocultos en mi ropa? ¿cómo sabían que eran dos los paquetes y no uno o tres? Sugestivo ¿no? Si el sistema de protección al ciudadano que debe tener un Estado que exige el pago de impuestos, no baratos, se activara en forma medianamente eficiente, no hubiese sido muy difícil interceptar a un Renault 9, color verde oscuro que circulaba por una arteria muy transitada en una zona bancaria del oeste de Rosario, a cinco cuadras de una comisaría. Lamentablemente mi caso es uno más. Uno más que se comete, uno más que sale impune y, seguramente, uno más que no se resolverá, porque a esta altura, ya se habrán repartido todos mis ahorros junto con algún otro "colaborador", de corbata tal vez, y estarán festejando, si es que algún colega no se los quita a ellos. ¿Cuándo las autoridades se pondrán a trabajar en serio para solucionar este flagelo? ¿cuándo empezarán a invertir recursos humanos y materiales acordes a la magnitud de este problema? ¿cuándo se empezará a emplear la logística del Estado para controlar nuestras fronteras en lugar de perseguir al tipo que compra 100 dólares o gasta más de mil pesos en el supermercado? ¿hasta cuándo el ciudadano va a tener que gastar gran parte de sus ingresos, atrincherándose en sus propias casas, con rejas, alarmas y distintos sistemas de seguridad, pagando impuestos, tasas, haciendo aportes a la cooperadora de la comisaría, comprando el bono contribución del comando, entre otros gastos?

































