"Yo no apoyo la pena de muerte, pero si me tocan a mis tres nietas o a mi hija, los mato", advirtió Gladys, una técnica en higiene ambiental pronta a jubilarse, con un típico tono maternal. "A Susana la amo porque es groncha y divina, y en su lugar yo habría dicho lo mismo". Ese era el clima que dominaba el variopinto paisaje de unos 400 rosarinos de clase media que poblaron la vereda de la punta del Monumento ayer a la tardecita, mucho más autoconvocados por la inseguridad que asuela sus barrios que atraídos por las cruzadas televisivas de Susana y Moria.
Vecinos de los barrios Industrial, Empalme Graneros, Ludueña, Azcuénaga, Godoy y Tablada hartos de vivir con el estrés que genera sufrir robos y arrebatos a cualquier hora, de temer represalias, de sufrir zonas rojas donde cobran peaje y hasta de tener sus casas marcadas, como denunciaron, protagonizaron una convocatoria sin aparatos ni dirigentes.
"Somos ciudadanos en alerta que nos reunimos los primeros lunes de cada mes en la plaza San Martín y les exigimos a los gobernantes que nos asistan con el cumplimiento de la Constitución con seguridad para todos, aseguró Liliana Busso, quien confió que se mudó de la cuarta al centro corrida por la inseguridad. "No queremos servicio militar, ni pena de muerte, no somos retrógrados ni queremos la Inquisición", se atajó.
Así opinó Rubén, un vecino de Tablada, a quien le robaron su bicicleta cuando iba a trabajar a Villa Diego: "Por cada dólar que roba un empresario hay un pibe que no come. Sin pleno empleo no hay solución. Si llegan a producirse los miles de despidos que anuncian habrá dos millones fuera del sistema".
"Justicia por los desaparecidos de hoy", rezaba un cartel de cartulina escrito a mano, sostenido por un chiquito con sus padres. "Reclusión perpetua. Nos roban, nos matan, nos violan. ¡Basta! El pueblo de pie", exhortaban desde un letrero casero, sostenido por Marisa, del barrio Godoy. "Quiero que vuelva el servicio militar porque combate la vagancia. Y no estoy defendiendo a los militares. Quiero el servicio militar porque los pibes salen hechos y derechos". Y luego explicó así su cartel: "Los que mueren asesinados, chicos y policías, son los desaparecidos de hoy".
Los manifestantes comenzaron a aplaudir y a gritar "¡Seguridad, seguridad!", con una concurrencia mayoritariamente femenina, antes de entonar el Himno Nacional a instancias de un vecino de Ludueña.
Luego pidió la palabra Luis Lescano, un vecino autoconvocado del barrio Industrial. "Como no tenemos representantes estamos alertas, pero no pedimos que se vayan todos, ni pena de muerte, ni colimba. Pedimos que se pongan las pilas y que se dejen de hacer transas políticas. No queremos esta Justicia ni abogados defensores de delincuentes. Es hora de que los de los derechos humanos empiecen a trabajar para los ciudadanos. No nos trajo Susana ni Moria, venimos porque cada uno sufrió un delito y porque tenemos miedo que nuestros hijos salgan a la calle", enfatizó, enfundado en una camisa negra "de luto", según explicó.
"Pagamos impuestos y la gente del gobierno, que son nuestros empleados, parecen patrones de estancia y nosotros las ovejitas que debemos agachar la cabeza. No nos quedemos en casa. No esperemos que nos pase algo para salir a la calle", remató Lescano, antes pedir "aguantar hasta las ocho, así salimos en el noticiero".
Y Miriam, del barrio Azcuénaga, pintó su aldea: "Hay una moto y dos bicicletas que nos tienen azorados. Te roban, salen a contramano y cruzan la vía. Tenemos que acompañar a los chicos a toda hora. Ya no es vida. No queremos pena de muerte ni bajar la edad de imputabilidad, queremos educación y trabajo".
Fuerte Apache
“Gente de la CCC con más de 400 familias usurparon unos terrenos en Juan José Paso y Travesía, y ahora las Madres de Plaza de Mayo quieren traer 489 casas sociales, donde vivirían más de cinco mil personas”, denunció Luis Lescano, del barrio Industrial. “Ahora la zona es totalmente insegura. No queremos un Fuerte Apache en Rosario”, advirtió.