Los cuatro hombres detenidos en una estación de servicios de Presidente Perón y
Provincias Unidas el pasado viernes 5 fueron acusados formalmente ayer en Tribunales por el
homicidio de Walter Cáceres, el hincha de Newell’s asesinado a balazos la madrugada del 4 de
febrero cuando volvía en un micro con la barra brava de ver un partido en la Capital Federal y se
produjo una letal embocada a la altura del barrio Las Flores. La pericia balística realizada sobre
la pistola calibre 9 milímetros incautada a uno de esos detenidos dio resultado positivo al ser
cotejada con las vainas servidas que los vecinos recolectaron en el lugar de los hechos y que se
sumaron a las pruebas de la causa.
"Estos muchachos son unos perejiles, ninguno tiene antecedentes. Las vainas que
se utilizaron para peritar el arma secuestrada fueron aportadas a la causa por una vecina, es decir
un civil que las entregó voluntariamente a la subcomisaría 19ª. Por eso vamos a pedir la nulidad
del secuestro y que Gendarmería Nacional realice múltiples pericias al arma que se le secuestró a
Ernesto Javier A.", indicó ayer el abogado Marcos Cella, quien junto a Froilán Ravenna y Germán
Mahieu, defienden a uno de los cuatro apresados en la estación de servicios.
A las 20.30 del viernes 5, en la Shell de Presidente Perón y Provincias Unidas,
fueron apresados además de Ernesto Javier A., de 34 años, otros tres hombres que estaban con el:
Mauricio Andrés C., de 27 años; Walter Hugo S., de 21 y José Luis O., también de 21.
También están detenidos como sospechosos de haber sido parte de la banda de
pistoleros que llevó adelante el fatal ataque a tiros a los micros leprosos, cinco integrantes de
una misma familia. Carlos Fernando F., de 28 años y apodado Chino, quien es sindicado como un
vendedor de drogas de la banda de Los Monos y ejecutor principal del ataque; sus hermanastros Pablo
A. y Emilio y Jonhatan C., con distintos grados de participación en el hecho; y su tío Guillermo
A., suboficial de la Guardia Rural de la Unidad Regional II, de 44 años, sospechado de ser quien
proveyó las armas utilizadas para la emboscada (ver página 40).
Declaración. A pesar de ser sábado, los cuatro detenidos en la estación de
servicios desfilaron ayer por los pasillos tribunalicios. La jueza de Instrucción Roxana
Bernardelli y la fiscal de la causa, Ana Rabin, les tomaron una ampliación de indagatoria para
acusarlos formalmente del homicidio del pibe Walter Gastón Cáceres.
En ese marco, Ernesto Javier A., casado y con hijos, dijo ser un vendedor
mayorista de baterías para vehículos en la provincia de Santa Fe y regiones limítrofes. El hombre
vive en barrio Acíndar y trabaja para una empresa nacional cuya sucursal para el área Litoral está
afincada en San Juan al 2400. Según su abogado, no tiene prontuario abierto.
Tanto la Fiat Iveco, patente EQS503, como la pistola calibre 9 milímetros que se
secuestraron la noche del 5 de febrero le pertenecen. De acuerdo a lo confiado por fuentes
tribunalicias Ernesto Javier A. declaró ante la Justicia que el día en que fue detenido lo sacaron
del bar de la estación de servicios junto a los otros tres hombres y conducido a su utilitario. Que
del interior del auto le secuestraron la pistola calibre 9 milímetros, la cual tiene con toda su
documentación en regla. Dijo que llevaba esa pistola porque hace unos años atrás sufrió un robo por
parte de piratas del asfalto que lo retuvieron varias horas. Y que, como maneja mucho dinero, la
portaba para seguridad.
Tengo pruebas.Sobre la noche en la que se produjo la emboscada sobre la barra de
rojinegra, Ernesto Javier A. dijo que no estaba en Rosario. Que había visitado su cartera de
clientes en las localidades de Cañada de Gómez, Marcos Juárez y Bell Ville y que puede aportar la
factura del lugar donde durmió esa noche, que sería un hotel de Marcos Juárez. Además aportó otro
dato: durante la mañana del jueves de la emboscada cerró una importante venta con un cliente de
Bell Ville. Como garantías de sus dichos puso a sus empleadores y compañeros de trabajo.
Ernesto Javier A., se mostró sorprendido de que su arma diera positivo en las
pericias que se le realizaron. Tanto es así que sufrió una crisis de nervios y la jueza Bernardelli
ordenó que el médico forense le realice controles cada 12 horas. "Me cambiaron las vainas. No se
dan cuenta que por investigarme a mí van a dejar ir a los verdaderos responsables del ataque", dijo
el acusado. Sobre este punto se centraron las reacciones más acaloradas del lado de sus abogados
defensores. Los representantes del vendedor de baterías hicieron hincapié sobre las bondades de su
defendido. Ernesto no tiene antecedentes, no es barra brava, puede demostrar dónde estuvo la noche
del crimen, no resistió su detención y nunca negó la propiedad sobre la pistola que se le secuestró
y de dónde la sacó.
Y pusieron en duda que las vainas peritadas hayan sido recogidas del lugar del
incidente, a la vera de la autopista, a la altura de calle Estrella Federal de Las Flores.
Indicaron que "esas 33 vainas fueron aportadas voluntariamente por una vecina del lugar a la sub19ª
y sobre ese universo de casquillos dos dieron resultado positivo", adujeron. Por eso, los
profesionales adelantaron que no sólo van a pedir la nulidad de las pericias realizadas, sino que
van a pedir otras más precisas a cargo de Gendarmería Nacional. También indicaron que pedirán la
grabación del llamado al 911 que, según se dijo oficialmente, motivó la detención de "cuatro
hinchas de Newell's que armados estaban en actitud sospechosa" en la estación de servicios. Además
pedirán el registro fílmico de las cámaras de seguridad de ese negocio, un elemento que permitirá
ver cómo se realizó la detención y si los ahora detenidos estaban solos.