Después de casi tres cuartos de siglo de ayuno, el gremio Unidos da Tijuca se coronó ayer campeón del Carnaval de Río de Janeiro, al final de una dura disputa con los clubes Beija-Flor de Nilópolis y Grande Río.

Después de casi tres cuartos de siglo de ayuno, el gremio Unidos da Tijuca se coronó ayer campeón del Carnaval de Río de Janeiro, al final de una dura disputa con los clubes Beija-Flor de Nilópolis y Grande Río.
Dirigido por el "carnavalesco" Paulo Barros, Unidos da Tijuca maravilló al público el lunes pasado, en el segundo día de la monumental parada, por la creatividad demostrada en su presentación sobre los misterios.
El tema de la presentación, titulada "Es un secreto", fue reflejado en momentos mágicos, como las bailarinas que cambiaban de ropa en segundos delante del público de 60.000 personas que colmó las tribunas del sambódromo y que aplaudió con entusiasmo al club, que hasta hoy sólo había conquistado un título, el de 1936.
Utilizando recursos contemporáneos, Barros reprodujo sobre la pista del Sambódromo lugares rodeados de misterio como el "continente perdido" de Atlántica y el "Triángulo de las Bermudas", héroes de ficción como Batman y organizaciones que operan en la clandestinidad, como la mafia.
Con ello, Unidos da Tijuca, que también se alzó con el premio otorgado anualmente por el diario O Globo, el Estandarte de Oro, conquistó 299,9 de los 300 puntos posibles, y superó por medio punto a Académicos de Grande Río, que dedicó su presentación a homenajear al sambódromo.
Al confirmarse el resultado, un grito de alegría sacudió la sede del gremio, en la zona Norte de Río, y arrancó una fiesta que seguía esta madrugada.
El gremio Unidos do Viradouro, que buscaba el título con una presentación dedicada a la historia y a la cultura de México, terminó último en la disputa con 290,5 puntos, y en 2011 será reemplazado en el grupo de élite del Carnaval carioca por unidos de Sao Clemente, que ganó el campeonato de la "segunda división" de este año.
Miles de personas enfrentaron el calor abrasador de Río para seguir desde las tribunas de hormigón armado del sambódromo el resultado de la
disputa, y festejaron los chorros de agua lanzados cada tanto por bomberos.
Mientras tanto, en el Noreste de Brasil los festejos de Carnaval prosiguieron ayer y reunieron a cientos de miles de personas en las calles históricas de Salvador de Bahía y de Olinda que ignoraron la recomendación de la Iglesia Católica a respetar el inicio de la Cuaresma.
En Salvador, el cantautor Carlinhos Brown comandó una vez más el llamado "acarreo", que arrastra por las cuestas de la ciudad a miles de personas para marcar el cierre de la fiesta. En Olinda, una multitud siguió al tradicional grupo "Bacalhau do Batata", creado en el siglo pasado por un camarero para reunir a los que, como él, trabajaban durante el carnaval. l (DPA)