Soy una mujer italiana y hace 61 años que mis padres me trajeron a este país siendo una niña. Aquí he vivido, he luchado, he formado mi familia, aquí he tejido mi historia personal. He adoptado la ciudadanía argentina y he tratado de dar a este país (que me abrió los brazos de par en par, y por eso lo amo) lo mejor de mí misma. En el fondo de mi corazón ha quedado mi patria natal, donde a pesar de haber pasado la guerra y sus consecuencias tengo recuerdos imborrables de toda mi familia y de mi pequeña zpero importante ciudad donde pasé parte de mi infancia. Ustedes se preguntarán ¿a qué se debe todo este raconto? Yo les contesto que se me ocurrió solicitar una entrevista con la senadora Mirella Giaia (de nuestra ciudad y que nos representa en Italia) para hablar sobre un asunto personal. Increíblemente a los dos días recibí su llamado telefónico los que se reiteraron varias veces más. ¿No les parece extraño que una senadora se interese y se moleste tanto por una persona desconocida y se brinde desinteresadamente tratando
de resolver asuntos personales de italianos que no tienen nada que ofrecer? ¿No creen que nuestros gobernantes tendrían que tomar el ejemplo, ser más abiertos y atender todos los reclamos de los ciudadanos especialmente en estos momentos tan difíciles para no llegar a una crisis irreversible? A todos les agradezco mucho por leer este sencillo mensaje.

































