Cuando el 11 de diciembre de 2008 Eduardo J. López perdió la presidencia de Newell’s tras
14 años de hegemonía también cayó derrotado Roberto Pimpi Camino, quien hasta entonces condujo con
mano dura los destinos de la barra brava leprosa. Entonces vinieron tiempos de reacomodamiento
institucional que tuvieron su eco en los paraavalanchas del Coloso. En ese marco se sucedieron una
serie de hechos violentos que sin duda fueron el prólogo a lo ocurrido la madrugada de ayer.
Todo se inició el 26 de enero de 2009 en la misma sede del club. Ese día
se realizaba un reempadronamiento de socios para depurar los padrones de la era López y numerosos
ñulistas se agolpaban en las puertas del estadio. Según la Justicia, un grupo de unas 50 personas
lideradas por Pimpi Camino arribaron en dos colectivos para demostrar que aún tenía poder a pesar
de su desplazamiento. Hubo golpes de puño, rotura de muebles y vidrios y disparos de arma de fuego.
La refriega terminó con 21 detenidos.
La investigación demostró que el instigador del enfrentamiento había
sido Pimpi y que también participaron del hecho sus hermanos Tato y Juan Ramón. Incluso un oficial
policial denunció que los Camino gozaban de la protección de algunos jefes de la Unidad Regional
II.
Los tres fueron detenidos y juzgados. En diciembre Pimpi fue condenado a
3 años de prisión en suspenso al ser declarado durante un juicio abreviado como autor intelectual
de los violentos desmanes. Igual suerte, dos meses antes, habían corrido sus hermanos Juan Ramón y
Tato Camino.































