El Papa advirtió ayer sobre los "escándalos" y la corrupción que se producen en el seno de la Iglesia cuando se olvida la palabra de Dios, y dijo que hay que avergonzarse de esas situaciones. Durante su homilía en la misa matutina en la residencia Santa Marta, Francisco comentó la lectura del día que habla de la derrota de los israelitas por los filisteos. "Pero, ¿nos avergonzamos? Tantos escándalos que no quiero mencionar singularmente, pero que todos sabemos cuáles", dijo, en referencia a los casos que ensombrecieron la imagen del Vaticano. "Escándalos en los que algunos han tenido que pagar caro: ¡Y eso está bien! Debe ser así. ¡La vergüenza de la Iglesia!", exclamó. "¿Pero nos hemos avergonzado de estos escándalos, de estas derrotas de sacerdotes, obispos, laicos?". Para el Papa, los responsables de estos escándalos "no tenían una relación con Dios. Tenían un posición en la Iglesia, de poder y de comodidad, pero no la palabra de Dios".






























