Edición Impresa

Una familia partida en dos por el asesinato de un chico de 19 años

Enigmática motivación y explicaciones contradictorias del caso de un joven muerto de ocho balazos en Doctor Riva y Rodríguez. A Ezequiel Spretz lo mataron hace 45 días. Los acusados son sus primos hermanos: uno preso y el otro prófugo. El móvil es un enigma.

Lunes 16 de Septiembre de 2013

Las mujeres de la familia Spretz se encontraban a menudo y como buenas hermanas se ayudaban entre ellas. Eso fue hasta hace poco más de un mes cuando Ezequiel Spretz, de 19 años, fue acribillado a balazos cerca de su casa.

Desde entonces la madre del chico asesinado, Claudia Alejandra, acusa a los hijos de su hermana Mary de haber cometido el crimen. Y ésta última, a su vez, dice que Claudia le "baleó" la casa de Presidente Quintana al 2100 donde vive, que un domingo a la tarde intentó derribarle la puerta y que la "amenazó" con matarla a ella y a sus hijos. Por eso, Mary Spretz dice que está "presa" en su propia casa y que si sale a la calle "pasan los hijos de ella y me amenazan, me muestran sus armas".

Primos. Ezequiel tenía 19 años y un par de antecedentes por robo y tenencia de armas. La tarde del 4 de agosto fue atacado por dos personas en Doctor Riva y Rodríguez. Estaba junto a una amiga a bordo de una moto cuando, según el relato de sus familiares, aparecieron sus primos "Chicho" y "Bebe". Primero lo increparon por una reyerta que habían tenido días antes y luego de perseguirlo le descerrajaron ocho certeros balazos.

Cuando los pesquisas de la seccional 15ª iniciaron la investigación, los allegados a Ezequiel acusaron directamente a Juan Esteban "Chicho" B., de 16 años; y a Carlos "Bebe" B., de 21.

Con esa información en sus manos, la madre de Ezequiel se movilizó a Tribunales el 24 de agosto y allí acusó directamente a Carlos y Juan Esteban de ser los responsables de la muerte de su hijo. Es más, dio las direcciones en donde sugería que podían estar los inculpados.

En su "pelea" buscando justicia, la mujer también cortó la avenida Ovidio Lagos, cerca de su casa y del lugar del crimen, y juró que se iba a "encadenar en los Tribunales hasta que Bebe caiga preso". Es que el menor de los protagonistas de esta historia de muerte casi fratricida ya está, desde fines de agosto, tras las rejas del Instituto de Recuperación del Adolescente Rosario (Irar).

Broncas. Desde la otra vereda de la familia, Mary dice a La Capital que aquel trágico domingo 4 de agosto sus hijos estaban en otros lugares. Juan durmiendo y Carlos en una comida. Según la mujer, a minutos del asesinato su hermana "vino y empezó a los tiros contra la casa".

"Me empezaron a golpear la puerta, eran cerca de las 18 y tiraban con una 9 milímetros. Decían que habían matado al Ezequiel, pero Carlos dormía y Juan estaba en una comida con el veterinario (Carlos) Cossia", sostuvo en alusión a quien en ese momento se candidateaba como concejal en las elecciones primarias por una lista del peronismo rosarino.

"Entre ella (por Claudia) y el marido vinieron a casa y rompieron todo", dijo Mary. Segura, impaciente. Para esta madre de cinco hijos la cuestión es sencilla: "Nos tienen bronca por que yo nunca dejé que mis hijos se juntaran con los de ella. Carlos y Juan trabajan y estudian mientras que los de ella andan en motito vendiendo drogas", acusó Mary sin dudar.

Ida y vuelta. En el ir y venir de esta casi tragedia griega queda mucha tela por cortar. "Fui a Tribunales a pedir custodia y me dijeron que no tenían gente. Entonces estoy acá, sin poder ir a ningún lado ni siquiera mandar a mi hija más chica a la escuela", sostiene Mary, y cuenta una serie de anécdotas: "Una hermana del Ezequiel armó una foto con el pibe trabajando. Pero no trabajó nunca, tenía auto, moto y plata. ¿Como hacía?".

Mary denuncia de la peor manera, acusa, se defiende. No baja la guardia. Muestra su casa baleada, las paredes pintadas que tildan a sus hijos de asesinos.

Su hermana Claudia, en tanto, cortó días atrás el tránsito de Ovidio Lagos al 4300 para reclamar justicia por Ezequiel. La mujer quiere que se acelere la causa y que su sobrino Carlos caiga preso. Esa tarde la calle presentaba una escena dantesca. Unos veinte chicos acompañaban con gritos y arrojando piedras a quien pasara el piquete mientras quemaban llantas y ramas. Estaban con Claudia. Muchos tenían motitos, gorras, y carteles que pedían "justicia" para Ezequiel. En uno de los carteles estaba la foto del chico trabajando como verdulero y aparentemente no tenía tratamiento de fotoshop, tal como Mary dice que habían hecho.

"Nosotros no somos narcos ni mi hijo vendía drogas. ¿Le parece que si fuéramos narcos estaríamos cortando la calle?", preguntó entonces Claudia al cronista, y se respondió: "A mi hijo lo mataron sus primos por envidia".

Esas palabras eran avaladas por Georgina, la hermana menor de esta rama familiar: "Ezequiel tenía auto, moto y las chicas lo buscaban. Por eso Chicho y Bebe no lo querían y lo mataron. Fue envidia". Y en ese instante el drama choca con la lógica: los acusados no tienen antecedentes penales, según aseguran su madre y su propia tía, pero fusilaron con ocho tiros a su primo y por envidia.

Claudia tiene seis hijos más, cinco hombres y una mujer de entre 16 y 26 años. "Los chicos trabajan", dijo su madre, y al preguntarle si Ezequiel tenía antecedentes lo negó, más allá de que el prontuario del chico decía otra cosa: un robo y tenencia de armas de guerra. Las versiones se contradicen, las acusaciones entre hermanas se agigantan.

"El día que murió Ezequiel nos seguían autos con vidrios polarizados que no eran del barrio y nos sentimos amenazados. Si los hijos de mi hermana no tienen antecedentes será que nunca los agarraron, pero por ahí en algo andaban", dijo Claudia, entre lágrimas: "Somos gente de trabajo. Ni yo ni mi marido tuvimos problemas nunca y sólo una vez nos allanó la casa la policía. Mi hermana miente".

Algo llama la atención: Mary la acusa de vender drogas junto a toda su familia. Claudia, sin embargo, no hace acusaciones de ese tipo. Sólo quiere que los asesinos de su hijo caigan presos. Y, por ahora, culpa a los hijos de Mary.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS