El Papa Benedicto XVI pidió ayer solidaridad y una convivencia pacífica también en tiempos de crisis, durante la bendición y el mensaje navideños que pronunció ante miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro.

El Papa Benedicto XVI pidió ayer solidaridad y una convivencia pacífica también en tiempos de crisis, durante la bendición y el mensaje navideños que pronunció ante miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro.
En su mensaje, Benedicto llamó a abandonar la lógica de la violencia y la venganza y a respetar los derechos inalienables de todo ser humano.
La Navidad representa un signo de esperanza para una humanidad "marcada por una grave crisis económica, pero aun más por una crisis moral y las dolorosas heridas de guerras y conflictos", continuó.
El mensaje abordó diversos focos de conflicto y problemas en todo el mundo. "En Europa y en Norteamérica, el «nosotros» de la Iglesia instiga a superar una mentalidad egoísta y tecnocrática", señaló. Y respecto del aborto, consideró que las naciones desarrolladas deben "cuidar de los más débiles, comenzando por los aún no nacidos".
La Iglesia se preocupa por aquellos que se ven obligados a sufrir la violencia y la falta de paz en Asia, Africa y Latinoamérica.
Ese "nosotros" de la Iglesia "ayuda a retomar el camino institucional" en Honduras, y para toda Latinoamérica "es un factor de identidad y caridad que no puede ser reemplazado por ninguna ideología".
El pontífice defendió una solución pacífica del conflicto en Tierra Santa y mencionó "la situación borrascosa" de los cristianos en Irak.