Un joven que logró escapar del ataque en el que una patota asesinó el sábado último a José Darío Duarte, en la localidad bonaerense de Mercedes, reconoció ayer a un adolescente detenido como uno de los agresores.

Un joven que logró escapar del ataque en el que una patota asesinó el sábado último a José Darío Duarte, en la localidad bonaerense de Mercedes, reconoció ayer a un adolescente detenido como uno de los agresores.
Matías Verna, compañero de trabajo de Duarte, efectuó anoche el reconocimiento del detenido en una rueda de personas supervisada por el fiscal Pedro Marchetti, del Fuero Penal Juvenil de Mercedes, a cargo de la causa penal.
Anoche, centenares de personas se concentraron en la céntrica plaza San Martín de Mercedes en reclamo de Justicia, para repudiar el accionar de patotas de jóvenes en la ciudad y para pedir perdón a la familia de la víctima, oriunda de Olavarría.
Además, el fiscal Marchetti pidió en una audiencia oral que la aprehensión de ese adolescente se convierta en prisión preventiva, lo que será resuelto el próximo lunes por el juez de garantías en turno.
En la causa por el crimen ya declararon unos 70 testigos, la mayoría de ellos jóvenes que se hallaban en las inmediaciones del boliche Le Front, a metros de donde se produjo la golpiza que sufrió Duarte.
El hecho ocurrió cerca de las 7 del sábado, en la avenida 29 entre calles 18 y 20, en el centro mercedino, cuando Duarte y Verna se retiraban del boliche Le Front y comenzaron a discutir con dos jóvenes que se hallaban con dos chicas y, luego, se convirtió en una pelea.
“Le dijeron algo a las dos chicas y los amigos comenzaron a insultarlos y a pegarles”, contó un investigador.
Pero otros 10 chicos que se encontraban a pocos metros se sumaron a la pelea y, todos juntos, le pegaron a Duarte, ya que su amigo logró zafar y se alejó a la carrera para pedir ayuda.
Duarte recibió trompadas, patadas y cintazos en distintas partes del cuerpo hasta que quedó inconsciente, tirado sobre el asfalto, y murió tras dos días de agonía en un hospital de Isidro Casanova. (Télam)


