Escuché decir a la intendenta de Rosario que va a demostrar que “ésta es una ciudad controlada y con transparencia”. Me permito disentir con la máxima autoridad de la ciudad y no necesito desarrollar teorías políticas ni sociológicas para ello, basta y sobra con observar lo que sucede cotidianamente a mi alrededor. Para mencionar algunos aspectos donde los controles no existen o hacen agua, hay que mirar el estado de los espacios públicos, cordones de calles, columnas, barandas de parques, estatuas y frentes públicos y privados, “decorados” con pintadas de los clubes rosarinos, según la zona respectiva. Los vándalos las efectúan a las diez u once de la noche, y no en horas de la madrugada. ¿Y la GUM y Control Urbano? ¿Qué hacen? ¿Dónde están? No se los ve recorriendo la ciudad a ninguna hora. El tránsito y estacionamiento es caótico, casi no hay esquina donde se respete la distancia para estacionar, lo hacen en doble fila, en los accesos a garages, o sobre el césped de los espacios verdes. ¿Y los inspectores de Tránsito? El transporte público en general no cumple con horarios y frecuencias. ¿Quién los controla? En el extremo norte de la ciudad desde hace bastante tiempo, todos los miércoles a las 11 de la noche comienzan las picadas de motos. ¿Y el control? De las obras en construcción ni hablar, hay edificios con más pisos construidos que los permitidos, cercos y materiales ocupando las veredas. ¿Y los controles de Obras Particulares? Y la lista seguiría. Lo sucedido en el International Park es lamentablemente, la más triste postal del tema control que le costó la vida a dos niñas. La irresponsable actitud del “señorita yo no fui” de cuando éramos chicos y queríamos deslindarnos de problemas indigna a la gente y menoscaba el cuidado y celo que se debería aplicar en los controles que son obligación indelegable del municipio. En una sociedad transgresora, donde la cultura se ve avasallada por la barbarie hay dos pilares fundamentales para disminuir tanto desborde: uno es la educación, para que el ciudadano se comporte como tal; y otro son los controles efectivos para que disminuyan.




























