Andrés Mario Arias, un ingeniero informático santotomesino de 33 años, se convirtió en un héroe en la ciudad española de Barcelona, luego de evitar lo que pudo haber sido una tragedia: logró "atajar" a un nene de casi dos años que cayó desde el tercer piso de un edificio.
Bastó sólo un segundo de lucidez para que Andrés se transformara en un "héroe".
Todo ocurrió el sábado por la tarde cuando Andrés Arias se dirigía a un banco ubicado en el centro de Barcelona con su hijo de 10 meses de edad en el cochecito.
En ese preciso instante, observó caer a sus pies un diminuto zapato, lo que hizo que Andrés levantara la cabeza y viera a un niño colgado del balcón de un tercer piso y balanceándose, a punto de caerse.
Tras mirar a ambos lados y comprobar que no había nadie cerca para ayudarlo, el joven ingeniero oriundo de Santo Tomé ancló el cochecito de su hijo y levantó los brazos para agarrar al pequeño que caía. La distancia y el peso del niño hicieron que se le escurriera entre las manos y cayese al suelo. Sin embargo, Andrés ya había evitado que el golpe fuese fatal.
Ni una lágrima tenía el bebé en el rostro cuando dio con su cuerpo en el suelo pero, eso sí, "tenía una cara de susto impresionante y comenzó a llorar cuando a su alrededor empezaron a concentrarse transeúntes curiosos", explicó Andrés a los medios españoles.
Andrés actuó con una sorprendente velocidad al contemplar la inquietante escena, que tuvo lugar el sábado último, en la vereda el número 78 de la calle Gran de Sant Andreu, de Barcelona.
En el interior del departamento, la madre de Adriel, de origen brasileño, entró en estado de shock al percatarse de que su hijo se había caído y, tras el desenlace, llamó a una amiga para recoger al pequeño. Luego admitiría a la policía que el bebé se hallaba solo en su habitación en el momento del incidente, y que cayó debido a que logró alcanzar la ventana tras subirse a su cama.
Diario UNO de Santa Fe se acercó hasta la casa de los padres de Andrés, en la ciudad de Santo Tomé, y dialogó con ellos sobre el milagroso suceso.
"Es una bendición tener un hijo como Andrés. La noticia nos sorprendió a todos. Pero conociéndolo a él, no me extraña en absoluto lo ocurrido porque es una persona que se brinda por sus amigos y por sus prójimos en todo momento, sin dudarlo. Andrés es un ser muy especial", comentó el padre del ingeniero, Mario Arias.
"En un gran orgullo. Esto nos cambió la vida a todos. No el hecho en sí, sino que todo el mundo sepa que existe una persona como Andrés, que es un ser maravilloso", explicó.
Adriana De Filippis, la madre del joven, no dudó un instante en afirmar con lágrimas en sus ojos: "Como madre, siento una mezcla de sensaciones y es un orgullo saber que le di vida a una persona tan especial".
"Es una persona muy serena, tranquila y pensante. Esto me lo dijeron desde que iba al jardín de infantes. Así fue como la serenidad de Andrés, en un segundo, lo hizo pensar fríamente la situación y salvarle la vida del niño. A otra persona le podrían haber ganado los nervios y las circunstancias sin dejarlo pensar claramente", subrayó la madre.
"Pienso que Dios lo puso justo a él en ese momento y en ese lugar para salvarle la vida a otra persona y bendecirlo con esa acción", explicó.
"Cuando hablé con la esposa de Andrés, ella me dijo con mucho orgullo: «él es así, es el mejor hombre en la faz de la Tierra»", concluyó Adriana.
Instantes después del milagroso acontecimiento, a pesar de que el niño se encontraba en un buen estado de salud, la madre de Adriel (el niño salvado, hijo de un matrimonio brasileño) llamó a una ambulancia, que trasladó rápidamente a la criatura al hospital de Vall d’Hebron, donde fue derivado al sector de cuidados intensivos.
Andrés fue la misma noche del accidente a visitar a Adriel al centro asistencial, donde fue recibido por el padre del niño con un fuerte abrazo, y también fue efusivamente felicitado por los primos, tíos y otros familiares del pequeño que había vivido tan difíciles momentos.
El ingeniero Andrés Arias, de 33 años, atajó al chico de dos años y evitó su muerte
Otro caso
Un pequeño de 20 meses que cayó a un canal de riego en Rivadavia, Mendoza y estuvo semisumergido durante más de 20 minutos fue salvado por un enfermero. El nene, apodado "Tito", fue dado de alta del hospital Notti, tras 11 días de internación. El salvador, Eduardo Sotana, de 44 años, ayer pudo reencontrarse con el niño, quien superó el trance sin secuelas.