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Un preso político cubano murió luego de 56 días en huelga de hambre

Tenía 31 años y había sido detenido en noviembre por participar en una manifestación. La disidencia condenó la nueva muerte. El régimen no dio información y acosó a los deudos.

Sábado 21 de Enero de 2012

El preso político cubano Wilman Villar Mendoza, quien hacía 56 días estaba en huelga de hambre en su celda de castigo reclamando su excarcelación, murió en la noche del jueves en un hospital. El régimen cubano inicialmente silenció la muerte, para luego expresarse a través de sus blogueros oficiales, descalificando a Villar como "un delincuente peligroso". La disidencia denunció la muerte como una culpa exclusiva del gobierno de Raúl Castro.

"Responsabilizamos al régimen castrista de esta muerte. Ellos son los únicos que deben responder", declaró José Daniel Ferrer García, portavoz de la Unión Patriótica Cubana (Unpacu), de la que formaba parte el fallecido preso político. "La familia está llorando. La tiranía acaba de cometer otro crimen", agregó Ferrer.

Villar, de 31 años y con dos pequeñas hijas, se convirtió en un nuevo mártir de las filas opositoras que reclaman las libertades individuales y derechos humanos en Cuba. Villar estaba con respiración artificial desde hace varios días. Su estado empeoró en las últimas horas debido a una septicemia o infección generalizada.

Persecución. El jueves a la noche, su esposa Maritza Pelegrino denunció que agentes de la Seguridad del Estado no le permitían ver el cuerpo de su esposo. Villar cumplía una condena de cuatro años. El 14 de enero Villar fue trasladado de urgencia al hospital cuando ya estaba en estado crítico e inconsciente. En noviembre había sido confinado en la temida prisión de Aguadores, cerca de Santiago de Cuba, luego de ser detenido en una ofensiva policial realizada en Contramaestre, provincia de Santiago. En un juicio a puertas cerradas y sin ningún tipo de garantías procesales fue acusado de "asalto, desacato y resistencia". Villar rechazó las alegaciones y se declaró en ayuno forzado el 25 de noviembre. Villar nunca quiso ponerse el uniforme de reo común. Como represalia, sus carceleros lo enviaron a una celda de castigo, sin ropa ni provisiones de agua. La prisión de Aguadores tiene una población penal de aproximadamente 1.200 reclusos. Según Ferrer García, los presos viven en condiciones infrahumanas y son abusados constantemente por sus carceleros.

Antecedente. El caso de Villar muestra grandes similitudes con las circunstancias que provocaron el deceso del opositor Orlando Zapata Tamayo, quien murió en huelga de hambre el 23 de febrero de 2010. Zapata murió en un hospital de La Habana a los 42 años tras una huelga de hambre de 85 días. Varios presos cubanos utilizaron esta forma de protesta para denunciar las repetidas violaciones de derechos humanos en el país comunista y exigir reformas políticas.

Villar se unió a la agrupación Unpacu a mediados de 2011, una decisión que generó una crisis en la familia. Según Ferrer, la madre de Villar tiene una relación sentimental con un oficial del Ministerio del Interior y una de sus hermanas está vinculada a un agente de la Seguridad del Estado. "Cuando Villar estuvo en Aguadores la única que lo visitó fue su esposa", recordó Ferrer.

Mientras tanto, las autoridades desplegaron un amplio operativo policial en los alrededores del hospital y del domicilio de la víctima, con el objeto de impedir que amigos y activistas se solidaricen con su familia. La noticia de la trágica muerte generó una ola de condena dentro y fuera de la isla.

Repudio español El gobierno español de Mariano Rajoy pidió a las autoridades de Cuba la liberación de todos los presos políticos que hay en la isla, después de la muerte del disidente Wilmar Villar a causa de la huelga de hambre que empezó el pasado noviembre. La vicepresidenta primera, Soraya Sáenz de Santamaría, expresó la "consternación y condolencias" del Ejecutivo de Rajoy a la familia y amigos de Villar. Este "trágico desenlace", dijo en la rueda de prensa posterior al consejo de ministros, lleva al Ejecutivo a pedir la libertad de los presos políticos cubanos.

Berta Soler, portavoz de las Damas de Blanco, madres y esposas de presos políticos, declaró que la ciudadanía entera y no sólo las filas del movimiento opositor "lloran" la muerte de Villar. "Hemos perdido a un joven de 31 años porque al gobierno cubano no le interesa la vida de sus ciudadanos ni la de esos hombres que tienen que protestar por las condiciones infrahumanas a las que los someten", indicó Soler.

Visión oficialista. En contraste, y aunque no hubo información oficial, blogueros del régimen acusaron a Villar de ser "un violento ciudadano, de una peligrosidad social comprobada" y un "antisocial, guapetón y abusador", que fue denunciado por su suegra a la policía tras una pelea doméstica en julio de 2011. El caso fue archivado después de que la suegra retirara la acusación, pero las autoridades utilizaron el antecedente tras su detención el 14 de noviembre, cuando participó en una protesta pública en Contramaestre, su pueblo natal.

Disidentes y amigos que intentaban llegar al domicilio de Villar para dar su pésame sufrieron el acoso e incluso la detención momentánea por parte de agentes estatales.

De EEUU

Estados Unidos "deplora la muerte sin sentido de Villar, que demuestra la continuada represión del pueblo cubano y la difícil situación que afrontan los individuos valerosos que defienden los derechos universales para todos los cubanos", dijo el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney. "Los pensamientos y oraciones del presidente Obama están con la esposa, familia y amigos de Wilman Villar, un valeroso defensor de los derechos humanos y las libertades fundamentales en Cuba", agregó.

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