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Un preso de la alcaidía de Jefatura murió en medio de un incendio

Fuego y muerte en el presidio. Lo habían detenido hace ocho días en una chacra donde había 19 kilos de drogas. Su familia dice que lo mataron. Todavía hay diez heridos.  

Sábado 13 de Abril de 2013

Miguel Angel Saboldi tenía 35 años y era conocido como El japo. Ocho días atrás había caído preso junto a otras cinco personas en una chacra de la zona rural de Alvear en la cual se secuestraron 19 kilos de drogas y varias armas. Entonces, El japo fue encerrado en el pabellón 3 de la alcaidía de la Jefatura donde ayer al mediodía lo encontró la muerte. Fue en medio de un incidente entre reclusos que derivó en un incendio que también le provocó heridas a otros 10 internos, dos de los cuales anoche estaban en grave estado (ver página 35). Desde el mismo momento en que se conoció el hecho las versiones sobre cómo se originó fueron disímiles: para la esposa y los hijos de El japo fue un asesinato por encargo; para el defensor general de la provincia, Gabriel Ganón, fue un accidente. Al cierre de esta edición, y cuando todavía deben realizarse numerosas pericias y recorrer un largo camino investigativo, altas fuentes de la Unidad Regional II avalaban la primera de las hipótesis. "Los tipos que provocaron el hecho y causaron la muerte de este preso están identificados y no se encuentran entre los heridos", dijeron.

"A mi marido lo mando a matar Jorge Pedro González (el intendente de Villa Gobernador Gálvez). El puso la plata para que lo mataran y ahora van por Diego Cuello", dijo la esposa de Saboldi, Norma Acosta, en referencia a otro de los detenidos en la chacra de Alvear hace pocos días. Fue pocos segundos después de conocer de boca del jefe de la alcaidía que el muerto en el incendio era su marido. Para buena parte de los familiares de los internos, en tanto, "esto fue un pase de facturas por el tema de la droga".

Ante esa denuncia pública el secretario de Seguridad de la provincia, Matías Drivet, dijo: "Este gobierno se propuso llegar a las redes de comercialización de drogas, que son factor de violencia con sus actividades. Esto no nos aparta del camino trazado. Con medios legales y legítimos llegaremos a ellos, que no quepan dudas". Y en un comunicado oficial, el Ministerio de Seguridad indicó que la muerte de El japo se produjo "a partir de un conflicto interno entre reclusos del pabellón 3, sin características de motín y focalizado en ese pabellón". Hicieron hincapié en que "no existían reclamos (de los internos) vinculados con las condiciones de detención", y afirmaron que "se están investigando las causas del enfrentamiento que originó a estos incidentes".

Fuego en el pabellón. Poco antes del mediodía de ayer la Jefatura rosarina vio alterado su andar. Humo denso y olor a colchón quemado empezó a salir por las ventanas del pabellón 3 de la alcaidía, ubicada sobre avenida Francia al 5200. Una dotación de bomberos llegó al lugar y ayudó a sofocar las llamas, aunque los familiares de los reclusos que se agolparon sobre el portón de acceso indicaron que fueron los propios presos quienes apagaron el incendio.

Cuando el humo se disipó, Miguel Angel El Japo Saboldi yacía muerto en un sector del pabellón en el que residían 40 internos. Otros diez detenidos estaban heridos y fueron evacuados en ambulancias hacia distintos hospitales públicos, algunos con sus quemaduras en sus cuerpos y otros con sus vías respiratorias comprometidas. En el pabellón, según dijeron las fuentes oficiales, quedaron algunos extintores sin utilizar y unas quince facas (cuchillos caseros) en el piso.

La investigación del hecho quedó en manos de la jueza de Instrucción María Luisa Pérez Vara con la asistencia de la fiscal Viviana Baliche, quienes estuvieron inspeccionando el lugar. Además, se vio en la alcaidía a la subsecretaria de Derechos Humanos, Nadia Schujman; y al titular del Servicio Público de la Defensa Penal, Gabriel Ganón.

Se hace complicado describir lo sucedido ayer en el pabellón 3 sin contextualizar el remanido tema de los presos al cuidado de la policía. Ayer había en la alcaidía de Jefatura 401 reclusos repartidos en seis pabellones. Para custodiarlos había un oficial en el portón de ingreso sobre avenida Francia, un oficial superior a cargo de supervisar toda la alcaidía y un celador por cada uno de los pabellones. El jueves todos ellos habían tenido la habitual visita y ayer sus familiares recordaban que el pabellón 3 "estaba tranquilo".

La angustia. La noticia del incendio fue el "Ultimo momento" de los noticieros del mediodía. En cuestión de minutos uno de los portones de la alcaidía se pobló de familiares de los detenidos cargados de angustia. "No sabemos nada. Nadie nos da información. Nos dijeron que hubo una pelea y quema de colchones. Sabemos que hay heridos pero nadie nos dice los nombres de los pibes ni a donde se los llevaron", gritó una de las tantas mujeres que fueron a ver qué había pasado. La cuadra se pobló con gente de todos los segmentos sociales. Se vieron autos desvencijados que llegaban desde el sur y el oeste de la ciudad; y autos de alta gama con sus vidrios polarizados. También hubo varios abogados penalistas preguntando por sus clientes; y hasta algunos referentes políticos.

Poco después de la 1 de la tarde, cuando la calle era un hervidero, llegaron la madre y la esposa de El japo Saboldi. Norma Acosta, la mujer, es una conocida militante política de la zona sur y apenas llegó la emprendió a los gritos: "Todo esto es culpa de El Gordo González y el Pollo Bassi. Todo esto es por la droga", vociferaba la mujer cuando aún no sabía que la víctima fatal había sido su esposo y el rumor era que había dos muertos. Las mujeres clamaban por información sobre sus hijos y maridos. Y mostraban rostros que ya habían transitado por ese calvario de fuego y muerte. Un caso fue el de una mujer que en la masacre de Coronda, en abril de 2005, perdió a su concubino y ayer buscaba información respecto a su hijo. El pibe estaba en otro pabellón.

Recién a las 14 el jefe de la alcaidía, comisario Omar Dal Lago, se asomó al portón y leyó una lista de nombres. "Y el fallecido es Miguel Angel Saboldi", dijo Dal Lago sin una pizca de tacto ni psicología y con el tono del anunciador de un premio televisivo. Eso marcó alivio para una mayoría de personas pero fue un golpe al mentón de la esperanza de Norma Acosta. "Es todo mentira. La policía siempre miente con los nombres para generar puteríos", dijo la mujer. Pero ante la muerte no hay marcha atrás. "Gordo, te cuidé todo lo que pude. ¿Por qué me hiciste esto Japo?¿Por qué?", gritaba abrazada a uno de los tres hijos de Saboldi.

Ardua tarea. ¿Qué pasó en el pabellón 3? Aún no está claro. Para algunos a Saboldi lo golpearon en la cabeza y luego, sus agresores, iniciaron el incendio para ocultar evidencias. En ese sentido, el asesinato estaría enmarcado (como dijo Norma Acosta) en un plan para asesinar a los detenidos en la chacra de Alvear la semana pasada teniendo como telón de fondo la venta de drogas. Para otros fue una pelea por la territorialidad entre villagalvenses y rosarinos.

A su turno, el titular del Servicio Público de la Defensa, Gabriel Ganón, dijo tras recorrer la alcaidía que "la versión recogida entre los internos es que todo comenzó cuando un grupo estaba haciendo tortas fritas en un anafe en el fondo del pabellón y ese anafe cayó sobre un colchón provocando el incendio. Eso es lo que se puede ver y no hubo más víctimas porque la puerta del patio estaba abierta y muchos de los internos pudieron salir y salvarse".

Ganón dijo que los internos dijeron que Saboldi murió asfixiado, algo que determinará la autopsia que le realizaban anoche en el Instituto Médico Legal por orden de la jueza Pérez Vara. Una vez que el cuerpo hable, tal la máxima de los forenses, se podrá saber más sobre la manera en la que El japo Saboldi murió en la alcaidía de Jefatura.

Una chacra con mucha droga

Miguel Angel Saboldi había sido apresado el 4 de abril junto a otros cuatro hombres y una mujer en una chacra de Alvear donde se encontraron armas de todo tipo, 7 kilos de cocaína, 12 kilos de marihuana, tres vehículos, dos televisores LCD y unos 150 mil pesos en billetes de baja denominación. Entre los apresados estaba el dueño del predio y viejo conocido de los agentes antinarcóticos, Diego Fabián C., quien ayer se salvó de morir en el incendio de la alcaidía.

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