Cuando se habla de ciencia ficción, debemos ser el país líder en este género. Creo, no debe existir en el mundo las fantasías que estamos viviendo, que, de no ser tan dramáticas y escandalosamente graves, ganaríamos el Pulitzer del absurdo. La tragedia de la muerte de una joven, desde hace más de un mes, nos inunda las pantallas de la TV a toda hora; la tragicomedia del chorro y asesino de Jaime tiene protección del gobierno porque si habla, los llenaría de excremento a todos y todas; la causa Lázaro Baez entró en un cono de sombras protegido por otros escandaletes, al igual que la firma de YPF al acuerdo con Chevron, de bajo perfil, y contradiciendo a la señora presidente, los argentinos no somos la gata Flora, estamos viendo las improvisaciones, la demagogia y la ineptitud del Ministerio de Economía. No resultaría nada difícil para un escritor continuar la línea del gobierno nacional y popular para escribir sendas novelas porque hace días, nuestra presidente tuvo el tupé de aconsejar al presidentea Santos de Colombia de liberarse de las cadenas que los atan a los EEUU, cuando nuestro país está liberado al ingreso de narcodólares y nuestra economía está cada vez más dependiente de las inversiones estadounidenses, además de tener una libertad impositiva total, las multinacionales ancladas en el país, particularmente las cerealeras y automotrices. Es evidente y ya absurdo el desconocimiento que tiene nuestra presidenta de las economías regionales actuales y pasadas. Rosario fue cuna de varias fábricas de bicicletas tumbadas por el neoliberalismo, al igual que Buenos Aires y no es en la provincia de Chaco la única fábrica de bicicletas, que proclamara con tanto orgullo que eran argentinas. Hay que tener una mirada más amplia y no sectaria, señora presidenta.
































