El Club Atlético Libertad es el club de mis amores, de mi infancia, de mi adolescencia y de toda mi vida. En él viví los mejores momentos de mi vida. Desde los partidos de básquet, colgada de sus barandas, hasta las guitarreadas de verano en la pileta. El pasado viernes 18 de setiembre inauguraron la remodelación del frente de su salón mayor, el mismo lugar que albergó tantas fiestas de arroz con pollo para juntar fondos, carnavales inolvidables, festivales de patín de varias generaciones, fiestas de la familia de los jardines y escuelas de la zona, mi fiesta de quince, mi casamiento, el bautismo de mis hijas y tantos pero tantos acontecimientos de la gente del barrio Azcuénaga. Hoy en día, que es tan difícil mantener los clubes rosarinos, mi club, el que me vio nacer y por el que mi padre dio y da la vida, está creciendo, y ese es mi orgullo y me atrevo a decir que es el de todos sus asociados. A la comisión directiva actual y a las anteriores, va mi agradecimiento y profunda admiración por todos los logros. Sigan adelante, porque "Libertad" se lo merece.




























