Cercanos a una fecha tan profunda en el sentimiento campesino por su lucha por la igualdad de condiciones de arrendamientos de campos, los hombres de aquella gesta heroica e histórica sólo pensaron por aquellos tiempos cómo poder trabajar sin pasar hambre, ellos y sus familias. Y allí estuvieron los Netri, Francisco, José y Pascual, y otros cientos y cientos de luchadores que ofrecieron sus vidas pidiendo justicia contra la opresión de la Sociedad Rural, con una pasión propia de forjadores de ideales, que un día se instalaron para luchar con un frenesí de sudor usando como única arma el arado, rasgando la tierra en plena pampa gringa de sol a sol y poder cosechar sus frutos. Hoy veo con vergüenza ajena, con dolor, sin miramiento a la historia, cómo señores de la Federación Agraria Argentina, como el señor Bussi, pretenden bastardear la historia, los profundos principios que nos legara don Netri a todos los argentinos, dando claras muestras de humildad. Señor Bussi, hoy usted tiene una 4x4, campos y varias propiedades en Rosario y Buenos Aires, yo le pregunto ¿tanto lo sedujo el poder para sentase en la misma mesa de aquellos que despotricaron a sus antecesores, bastardeando a cuanto pequeño campesino se les pusiera delante?, o ¿acaso a usted le pegó el creerse un potentado pretendiendo una devaluación del dólar, sin tener en cuenta de los millones de argentinos que no tenemos su suerte de contar con sendos y regordetes alforjas de billetes verdes? Hoy nos preguntamos, ¿por qué a sólo pocos días de esa fecha no se llevó a cabo el monumento que merecían mínimamente la memoria de aquellos luchadores de 1912? ¿Qué se hizo al respecto? Pues bien, yo se lo diré. Usted manchó no su historia que ya deja mucho que desear, sino la de una gesta pura de sentimiento argentino. Yo a usted lo culpo de guardarse la plata y tirarla para atrás dicha obra por el sólo hecho de que usted no quería la presencia de las máximas autoridades nacionales, las cuales fueron elegidas por casi el 55% de los votos. Le pregunto: ¿usted cuántos sacó? ¿o sus amigos de la mesa de enlace que junto a su persona supieron brindar con champán importado aquella noche del voto no positivo de otro personaje mediático y mediocre como fue Julio Cobos? Si tan chica es su idea de cómo se deben poner los ideales históricos por sobre los intereses personales le propongo que usted mismo revea su propia historia por su bien y por aquellos a quienes dice representar. La historia es una sola, la que se escribe con la pluma de la verdad, con el sentimiento de la solidaridad con aquellos que menos tienen para dejar de lado las bravuconadas y mediar con el diálogo fecundo que sólo sociedades civilizadas pueden hacerlo. No le pido que ampare mi pobreza o que la comparta, no le pido que regale sus billetes. Sólo le pido que sepa diferenciar la verdad de la mentira dado que la historia y sólo la historia te condena. Lo saluda muy atentamente un servidor de ideales justos.

































