Un fuerte sismo remeció a la ciudad neocelandesa de Christchurch ayer, derribando líneas de energía y cortando el servicio de agua potable. Dañó calles y la fachada de los edificios, pero no se han reportado muertes.
Las fachadas de los edificios de la ciudad de 350.000 habitantes cayeron sobre las calles, aplastando varios autos y bloqueando calles y rutas. Dos hombres sufrieron graves heridas y la policía cerró el distrito comercial. El sismo fue de magnitud 7,1 y se registró a 10 kilómetros de profundidad, afectando la ciudad ubicada en la Isla Sur a las 4.35 hora local (12.35 de Argentina).
El hospital de la ciudad dijo que dos hombres fueron admitidos con heridas serias, uno alcanzado por la caída de una chimenea y el otro por cortes con vidrio. Otras personas sufrieron fracturas, cortes y heridas superficiales. Hubo amagos de saqueo, que fueron contenidos rápidamente. Se hundieron varias rutas. l (Reuters)






























