Los ciclos tiene un comienzo y un final. La primera etapa del ciclo Sensini fue muy buena en varios aspectos, no así la segunda. Pero son las reglas del fútbol. Con la salida de Sensini y la llegada de Torrente, desde un primer momento no me agradó en absoluto que parte de la prensa quisiera comparar a Torrente en sus diversas formas con Marcelo Bielsa, hasta lo demostrado hasta ahora no hay nada más lejano en esa comparación. Sin dudas, el equipo en casi su totalidad cayó en un pozo futbolístico y anímico que parece tarea muy difícil de revertir. Pero creo que en este proceso a Ñuls le falta identidad, esa identidad que fuera y dentro del campo de juego sólo conocen los que realmente vivieron y mamaron la historia rojinegra. Creo que Javier Torrente nada conoce de esa historia y esa mística, es por eso que no se ve plasmado en el equipo ese hambre de gloria que siempre nos caracterizó, que sólo conocen los que transpiraron la camiseta leprosa, ese juego sagrado leproso. Creo que la llegada de Torrente fue un grave error de la dirigencia. Torrente nada tiene que ver con nuestra historia y los hechos lo demuestran, no se puede vender humo, no se puede demostrar ni parecer lo que no es. Todavía estamos a tiempo, hay que cambiar el rumbo urgente antes de que sea tarde. Lo primero que hay que cambiar es el capitán del barco.






























