El pasado 26 de noviembre se publicó una crónica sobre una tarea didáctica de Concientización Ecológica en las Islas organizada por el Enapro y Las Cabañas del Francés, para que los alumnos de diferentes escuelas puedan conocer e interiorizarse sobre la realidad de dicho sector. Tan interesante propuesta se ve empañada por la foto de la nota. En ella se observa a un grupo de niños de la Escuela Mariano Moreno (según la nota en el paseo participaron cien chicos), disfrutando del paisaje de las islas, pero ninguno de ellos llevaba puesto el salvavidas de uso obligatorio. Casualmente anteayer, uno de mis hijos me solicita la autorización pedida por la escuela adonde concurre para dar un paseo por las islas. Cuando uno permite que las instituciones realicen salidas con sus hijos, supone que serán cumplidas todas las medidas de seguridad para con ellos. Supone que detrás de ese paseo por el río está el control no sólo de los docentes, sino también del Enapro como organizador y por supuesto el de Prefectura. Ya son muchos los ejemplos en nuestro país de los dramas vividos por la falta de medidas de seguridad. Y también son muchos los casos en donde luego de la tragedia nos lamentamos del no cumplimiento de las normas. Pero mientras tanto frente a nuestras narices y las de los que tienen el deber de cuidar a los niños de nuestra sociedad, suceden estos tipos de acontecimientos sin que nadie reaccione. Sería bueno reflexionar desde cada lugar (familia, padres, instituciones educativas, organismos de control), sobre las normas de seguridad. Estas existen para que sean cumplidas y con el único objetivo de protegernos. En un párrafo de la nota se comenta que los niños del 5º año partieron de la Fluvial con gorros, remeritas y unas ganas locas de emprender la pequeña aventura que los llevaría río adentro. Todo hermoso, pero faltó un detalle no menor: el uso del salvavidas.



































