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"Todavía me siento una aprendiz, no me considero una consagrada"

Anita Martínez presenta su unipersonal "De vuelta al barrio" esta noche en el City Center. La actriz habló del espectáculo que la trae hoy a Rosario y del éxito en "Showmatch" junto al Bicho Gómez.

Miércoles 23 de Julio de 2014

Anita Martínez asegura que no se siente "consagrada en nada". Sin embargo, la actriz que hace televisión y teatro, que canta, baila e imita, está pasando por un gran momento. Hoy regresa a Rosario con su unipersonal "De vuelta al barrio", que se presenta a las 22.30 en el casino City Center, y también brilla en la pantalla chica junto al Bicho Gómez en el "Bailando por un sueño" de "Showmatch". Ahí la pareja se ganó al jurado por su destreza en la pista pero además consiguió picos de rating con sus "previas" cargadas de humor. En charla con La Capital, la comediante anticipó cómo es su espectáculo y habló de su protagonismo en el programa de Tinelli.

—¿Cómo nació el unipersonal "De vuelta al barrio"?

—El unipersonal es un texto que escribió mi vieja (Susana D'amato), que escribimos un poco entre las dos, y que tiene que ver básicamente con las cosas que me empezaron a pasar a mí desde que soy mamá, viendo la infancia de mi hijo, que es muy diferente a la mía. Yo tuve una infancia muchísimo más relajada: podíamos jugar en la calle, no había tanta tecnología, los chicos tenían otras demandas que no son las de ahora. Con mi vieja nos dimos cuenta de que algunas cosas habían cambiado mucho, y de eso se trata justamente el espectáculo. Yo analizo con humor cómo fueron cambiando los partos, las parejas, las compras, los cumpleaños de 15 o los juguetes de los chicos.

—¿Te considerás una persona nostálgica?

—Yo me estoy poniendo vieja, entonces... (risas). Sí, soy un poco nostálgica, pero también vivo mucho el presente. Cuando te ponés más grande empezás a ver el pasado con otros ojos. Y cuando sos madre empezás a tomar más conciencia de las responsabilidades y también empezás a planificar el futuro. El futuro es demasiado incierto y uno no maneja nada de eso, pero trata de ir planificando lo que puede.

—¿Cómo se incorporan los títeres al espectáculo?

—Yo vengo estudiando el tema de los títeres desde hace mucho tiempo, me parece muy interesante la ductilidad que tiene el títere. Cuando trabajé para chicos empecé a experimentar con títeres y después lo trasladé a los adultos. El títere tiene una significación muy particular, es algo que sale de tu propio brazo, que está dentro tuyo, que habla con una voz distinta pero que es la tuya al mismo tiempo. Es un universo absolutamente diferente. Hay un títere que es mi hijo, que en determinado momento tenemos una charla; otro títere que es mi abuelo, que ahora tiene un monólogo un poquito más grande, y después hay un sketch en un supermercado chino donde la cajera es un títere y la señora que arregla la verdulería también. Es una escena redifícil de armar porque tengo que manejar dos títeres a la vez.

—¿Cómo definirías tu humor? ¿Cuáles son tus influencias?

—Yo todavía me siento una aprendiz, no me considero una consagrada en nada. Por eso siempre aprendo nuevas técnicas y me gusta mucho investigar. Una gran influencia es Niní Marshall, y para mí Antonio Gasalla es Dios. También estoy muy impresionada con el trabajo que hace Campi, por el amor que le pone a este laburo. Y me gusta mucho la solvencia escénica que tiene Nacha Guevara, soy una gran admiradora suya. Yo me siento muy bicho de teatro, siempre traté de formarme en cosas que fueran complementarias al espectáculo para que el resultado fuera mejor.

—Tu humor y el del Bicho Gómez resultó toda una revelación en "Showmatch". ¿Por qué creés que se da este fenómeno?

—La verdad es que yo no sé cuál es la explicación. Nosotros siempre tratamos de poner nuestro cuerpo y nuestra mente en función de la escena que tenemos que hacer en vivo. "Showmatch" es un espacio muy grande, en donde todo es muy visible, y nosotros siempre hicimos ese laburo de hormiga, la diferencia es que ahora se ve. Lo mejor es que laburamos muy, pero muy libres, con mucha independencia, y el ambiente nos genera mucha confianza. Además es muy raro, pero nunca vivimos la presión del rating en este programa. Nosotros salimos y hacemos lo que sentimos, sin la necesidad de agregar o de cortar algo. Para nosotros es replacentero.

—La previa que hacen con el Bicho, ¿está guionada?

—Nosotros no tenemos pautado ningún texto, sólo arreglamos algunas cositas como para no salir al vacío. En el momento nos vamos conteniendo entre los dos, nos vamos entendiendo. Nosotros estamos acostumbrados a improvisar, y la improvisación es no negar la participación del otro, es aceptar siempre la propuesta del otro. Esa técnica ya la tenemos incorporada.

—¿Creés que la participación de ustedes cambió la dinámica del programa?

—Decir eso sería demasiado egocéntrico (risas). Tal vez la gente ahora puede ver una cosa diferente, otra propuesta. Lo que nosotros siempre supimos es que no íbamos ahí para pelearnos y que el límite era el maltrato, el pasarla mal. Con la edad que tenemos ya no era necesario pasar por eso.

—El programa siempre estuvo muy enfocado en el escándalo...

—Sí. Y eso se sigue manteniendo y la gente lo sigue viendo. Y también disfrutan de lo que hacemos nosotros. Yo creo que hay público para todo. A alguna gente le va la pelea y hay gente que elige ver algo más naif, más divertido, que pase más por el juego.

—¿Falta humor en la televisión argentina actual?

—Creo que ahora hay más humor que en años anteriores, pero está muy desparramado. El humor forma parte de muchos programas, pero no podemos hablar de programas de humor, salvo en el caso de "Sin codificar". Lo que yo siento ahora es que la gente tiene ganas de ver humor, que se engancha más cuando algo la hace reír.

—¿Te gustaría hacer algún programa en particular, algo así como una materia pendiente?

—Me encantaría hacer un programa tipo "Juana y sus hermanas", con diferentes personajes. Eso sería genial. Pero no sé si es un programa para esta época o para este momento, no sé si es lo que la gente elegiría ver. Tal vez no sea fácil producirlos, pero los programas de sketches siempre han sido muy vistos acá, desde "Hiperhumor" hasta "Calabromas". Son un clásico argentino.

—¿Te ves en la final del "Bailando"?

—Ay, no sé (risas). Estamos viviendo el día a día, muy contentos y sin ningún tipo de especulación. Los dos estamos a mil, con los chicos y con nuestros laburos. Esto es lindo vivirlo como un buen momento, pero ya sabemos cómo es: cuando nos fue mal no nos sentíamos una mierda, y ahora que nos va bien tampoco nos sentimos unos dioses. Es difícil llegar a la final. Piquín es un gran bailarín y además es un amigo. También están Maximiliano Guerra, Eleonora Cassano y Mora Godoy. Nosotros sabemos que este es un reality, pero también es un certamen de baile. La verdad es que estamos felices con lo que nos tocó hasta acá. Sentimos que la gente nos abrió la puerta de su casa.

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