No es fácil ser ciudadano y tratar con compañías como la Empresa Provincial de la Energía (EPE), que argumentando problemas con el sistema informático cinco años después intima a sus usuarios -con las facturas al día- a abonar una suma aduciendo "adulteración del prescinto". El reclamo es inaudito habida cuenta que los comprobantes indican que no hubo ningún consumo desmedido. Pero la situación del ciudadano se vuelve a complicar cuando empieza el peregrinar por distintos organismos que aducen la defensa del consumidor, y aún cuando se ocupan del tema -y argumenten también que "el reclamo no tiene lugar"- no logran darle una solución al problema sino que sólo ocupan un tiempo valioso del consumidor, que finalmente opta por pagar ante la falta de certezas al respecto y el correr de intereses. Algo está desarticulado seguramente. Empezando por la EPE que reclama algo después de cinco años y no se hace cargo de su incompetencia y de no haberse ocupado en tiempo y forma de sus sistemas informáticos y de controlar. Decía mi abuela, aquello que no se hace a tiempo, prescribe. Y en ese caso, en vez de derivar sus problemas a sus usuarios -porque he visto en sus dependencias a varias personas con el mismo problema- deberían pensar en hacerse cargo de sus fallas y procurar con ese tiempo ver como solucionarlas.






























