Quedé estupefacto al leer, en la reciente entrevista que el embajador israelí Daniel Gazit brindó a La Capital: "Hay que entender que hay regímenes que presentan como héroes a los terroristas. (...) No debemos dejar ingresar estas tendencias que adoran la muerte y el odio, tan contrarias a los valores judíos y cristianos". Todos los países, independientemente de su religión oficial, tratan como héroes a personajes que, objetivamente hablando, son o fueron terroristas. Un ejemplo es el propio Israel, que honra a David Raziel, terrorista que en la década del 30 organizó la matanza indiscriminada de varias veintenas de árabes en mercados, estaciones de ferrocarril y autobuses (liquidando, por ejemplo, a 10 civiles en la Ciudad Vieja de Jerusalén el 16/7/1938; a 35 con una bomba en Haifa, el 25/7/1938; a 21 en Jaffa, un mes más tarde; y a 27 nuevamente en Haifa, el 27/2/1939). Israel ha celebrado a este asesino dándole su nombre a la localidad de Ramat Raziel, situada en el corredor de Jerusalén, así como a importantes calles en todas las ciudades del país. Por supuesto, Israel siente que Raziel (que, repetimos, atacó blancos civiles) fue un héroe de la lucha por la independencia. Pero ¿no es eso lo que sienten los palestinos sobre sus propios terroristas? Embajador Gazit: ¿no estará el muerto asustándose del ahorcado?





























