Por estos días vemos a innumerables precandidatos para las próximas elecciones, algunos conocidos otros no tanto. Pero hay uno que especialmente a mí y a los que fuimos parte del querido Banco Provincial de Santa Fe nos hizo un daño irremediable, nos arruinó la vida, donde unos cuantos que se tuvieron que ir por retiro voluntario o por pase a otras dependencias de la administración pública provincial nunca volvieron a ser lo que fueron: “bancarios”. Y lamentablemente muchos a raíz de estas penosas situaciones fallecieron y el resto pasa sus días de empleados bancarios como puede. Este mismo señor administrando los destinos de esta provincia nos mandó a reprimir un 7 de marzo de 1996 (día en que hicimos una masiva movilizacón a la ciudad capital) con balas de plomo, en plena etapa democrática. Y para peor, a todos los peronistas les cuento que la ley de privatización fue votada un 26 de julio y el banco pasó a manos privadas un 1º de julio. Nunca pude saber qué se hizo con el dinero que pagaron por la compra de mi querido banco. Espero que los ciudadanos tengamos memoria y todos aquellos que sufrimos esta terrible desprolijidad, de regalo del banco de todos los santafesinos a manos de dos hermanos que allá por el 2001 uno se escapó y el otro fue preso, no le den el voto. Yo de mi parte no lo pienso votar, pero por favor tengamos memoria.
































