Lloré con vos por las alegrías que nos diste y por las tristezas que te angustiaron. Fuiste, sos y serás el más grande dentro de la cancha, pero el cargo de DT no es para vos. Se adivina en tus ojos que la impotencia que te causa no encontrar el equipo, después de llamar a más de 60 jugadores en 8 convocatorias, te bloquea. La única verdad es la dura realidad, y nos muestra que la promesa que fuiste como técnico quedó en eso, en una promesa. Sabemos que das todo, y eso nos hace poner los pies sobre la tierra, llegaste a tu techo, no tenés tiempo de mostrar mucho más como técnico, justificado quizás por tu corta experiencia. Ser DT no es sólo saber jugar al fútbol. Además, es ser estratega, saber hacer lecturas del juego rival en tiempo real para tomar decisiones, y está visto que con Brasil y con Paraguay no pudiste hacer correcciones. ¿No te das cuenta que Messi no puede jugar como en el Barcelona, porque en la selección no tenemos un Iniesta ni un Xavi ni un Henry que arrastren marcas o le hagan de pivot y dejen espacios para que La Pulga haga desastres con sus incursiones en diagonal? ¿No es evidente que Lio está desubicado, geográficamente hablando, en la cancha, que no se siente cómodo jugando por el centro, donde sí debería estar Verón, que dicho sea de paso, ya no es el del año 2000, al igual que varios otros?





























