Como una síntesis de su militancia política se podría apuntar que Gelman trabajaba como periodista en la revista Panorama cuando en 1967 se integró a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), de orientación peronista. Después en 1975, con las FAR y Montoneros integrados en una sola organización, Gelman fue enviado al extranjero. Su misión era denunciar públicamente la violación de los derechos humanos a manos de la Triple A. Ya no volvería al país, salvo por una entrada clandestina en 1976. En 1976 fueron secuestrados sus hijos Nora Eva y Marcelo Ariel, junto a su nuera María Claudia García Iruretagoyena, embarazada de siete meses. Su hijo y su nuera desaparecieron, junto a su nieta nacida en cautiverio. A Nora la liberaron al poco tiempo. Alejado ya de Montoneros, con quienes rompió a partir de la contraofensiva de 1979, su literatura transparentó las marcas de la muerte y el desgarro, de su propia historia.






























