En su discurso de despedida de Malta, tras reunirse con el presidente maltés, George Abela, el Papa pidió por los derechos de los inmigrantes.
El problema de la inmigración ha sido uno de los ejes de sus discursos en Malta, pequeño país de 443 mil habitantes, donde viven 13 mil inmigrantes.
El Obispo de Roma dijo que por su posición estratégica en el corazón del Mediterráneo, muchos inmigrantes llegan a Malta, “unos que huyen de situaciones de violencia y persecución otros en busca de mejores condiciones de vida”.
“Confío en que teniendo en cuenta sus raíces cristianas y su larga y reconocida historia de acogida de los extranjeros, Malta tratará de socorrer con la ayuda de otros estados y organizaciones internacionales a los que llegan, y asegurar que sus derechos sean respetados”, afirmó el Papa.






























