La Cámara Penal de Rosario confirmó el sobreseimiento de una agente policial que
en enero pasado mató de un disparo a un chico de 15 años cuando intentaba detenerlo por el agresivo
asalto a un matrimonio. La familia del chico había objetado la medida porque fue baleado a pesar de
que no llevaba un arma. Pero el tribunal concluyó el disparo fue accidental, durante un forcejeo
entre la empleada policial y el adolescente. La decisión fue cuestionada por organismos de derechos
humanos.
La resolución que dejó firme el sobreseimiento de la agente
de la Patrulla Urbana Laura L. fue adoptada por la Sala I de la Cámara Penal. Ese tribunal,
integrado por Ramón Ríos, Ernesto Pangia y Elena Ramón, consideró que la empleada no efectuó con
intención homicida el disparo que mató a Claudio Ogolma, de 15 años.
En base a la trayectoria del proyectil, que fue desde el
hipocondrio derecho hasta la parte superior del hombro del chico, concluyeron que se trató de "un
disparo ocasional" mientras la víctima y la agente se disputaban "cuerpo a cuerpo el dominio del
arma". Los jueces remarcaron que la herida dejó un tatuaje propio de un tiro a corta distancia. La
agente quedó fuera de reproche: se considera que no cometió delito.
La agresión. El hecho se inició a las 2.15 del 5 de enero en Empalme
Graneros, cuando un matrimonio regresaba caminando a su casa después de cenar con amigos. En Juan
José Paso al 6000 fueron abordados por dos jóvenes. Uno llevaba el pico de una botella que apoyó en
el cuello de la mujer, C.J., de 44 años, mientras exigía dinero. Su esposo, J.G., de 47, se
abalanzó sobre el cómplice y forcejearon.
Según las víctimas, la mujer fue arrojada al piso y el
joven que llevaba la botella la tomó de los pelos. Su marido quiso intervenir pero recibió un tajo
en el mentón y en una mano.
En ese momento pasó un patrullero que remolcaba a otro.
Cinco policías bajaron y los asaltantes salieron corriendo. La agente Laura L. alcanzó a Ogolma y
forcejeó con él. En esas circunstancias, el chico recibió un tiro en el pecho y murió tras ser
trasladado en un patrullero al Heca. La pareja se retiró del lugar en busca de asistencia médica y
al hombre le dieron 8 puntos de sutura en el rostro en el hospital Eva Perón.
La jueza de Instrucción Raquel Cosgaya sobreseyó a la
empleada policial al entender que actuó en defensa propia. La mujer policía sufrió algunos cortes y
se constató un profundo tajo en su chaleco antibalas. Pero los familiares del chico, representados
por el abogado Norberto Olivares, cuestionaron la decisión .
"La acción de disparar por no está justificada, no fue
racional ni el único medio a su alcance para repeler la supuesta agresión, porque Ogolma no llevaba
arma", cuestionó Olivares, quien remarcó el contraste entre "el número de personal policial frente
a un menor de 15 años de 47 kilos".
Los camaristas replicaron que la contextura física de
Ogolma "de ninguna manera significó indefensión" en el "clima de exaltación dominante". Esta
situación, para los jueces, "no descalificaba desenfundar un arma para reducir a quien se abalanzó
sobre la mujer policía, lesionándola en el rostro, el cuello y el brazo".
Organismos de derechos humanos cuestionaron la resolución. Mercedes Ogolma,
madre del chico fallecido, junto a la Liga Argentina por los Derechos del Hombre y los Padres del
Dolor planteó que el hecho "se suma a la lista de casos de gatillo fácil" en la provincia. La
decisión judicial está firme.