Ser entrepreneur: ¿un camino para todos?
Por Marcelo Elbaum. Ser dueño de un negocio o tener una empresa propia es el sueño
de muchas personas. Y si a este deseo le sumamos la imagen positiva que los medios dan de los
entrepreneurs, describiéndolos como personas autónomas, independientes, creativas, capaces de
identificar la oportunidad, llenas de dinamismo y siempre exitosas, difícilmente podamos
sustraernos al deseo de emularlos.
Ser dueño de un negocio o tener una empresa propia es el sueño de muchas
personas. Y si a este deseo le sumamos la imagen positiva que los medios dan de los entrepreneurs,
describiéndolos como personas autónomas, independientes, creativas, capaces de identificar la
oportunidad, llenas de dinamismo y siempre exitosas, difícilmente podamos sustraernos al deseo de
emularlos. La expectativa se acrecienta si el ingreso familiar disminuye por la pérdida de trabajo
de uno de los cónyuges o por disminución de la actividad económica. Acá es donde muchos se
preguntan: "¿Qué puedo hacer para generar algún ingreso adicional? Y muchas veces la respuesta se
la busca en algún hobby que podría explotarse comercialmente. El tema es que antes de invertir el
dinero, por demás escaso en estos momentos, se debe tener en cuenta que siete de cada diez
emprendimientos fracasan en el primer año. Y, en gran parte, se debe a que la gente no entiende que
"un emprendimiento es un negocio y no un hobby", esto significa que si se pretende que la actividad
dé dinero y que no sea una ocupación aleatoria, se le debe dedicar tiempo completo y no algo que se
hace en momentos de ocio, en el tiempo libre entre la peluquería y el gimnasio.
¿Qué aspectos se deberían tener en cuenta para que el emprendimiento no fracase?
Entre ellos podemos citar:
♦ Usted debe tener presente que existe la posibilidad de que al principio
tenga que trabajar 12 ó 16 horas diarias.
♦ No obedece a un jefe, sino a muchos: cada uno de los clientes demanda lo
pedido en tiempo y forma sin excusas. Por lo tanto, debe olvidarse de hacer lo que quiere cuando lo
desea o quejarse de la rutina del trabajo: es necesario ocuparse de los costos, de los proveedores,
de los empleados, de las ventas, de que las cuentas por lo menos cierren.
♦ En los primeros tiempos y hasta que el negocio esté firmemente
establecido, lo más probable es que deba estar dispuesto no a mejorar el nivel de vida acostumbrado
sino incluso... a bajarlo. Porque para que un proyecto funcione, primero hay que invertir en
él.
♦ Pregúntese si su idea se corresponde con una necesidad latente en el
mercado. Es decir, si ha encontrado un nicho.
A ellos desde luego hay que agregarles los asesoramientos legales, contables e
impositivos, que no son cuestiones menores.
Finalmente, si la idea es buena y se corresponde con un nicho, si existe una
buena clientela potencial, si el lugar elegido es el adecuado, si se ha seleccionado a personal
capacitado y si uno mismo está dispuesto a sacrificarse en pos de la meta, entonces es el momento
de tomar la decisión de concretarlo. Claro que nada es tan sencillo como parece, porque, como
señalamos, no por casualidad, el 70 por ciento de los emprendimientos no llegan a buen puerto. Si
no se desea tirar el dinero y el esfuerzo invertidos a la basura, estos consejos le servirán de
punto de partida de su exhaustivo análisis. No sea cosa de que usted quiera ayudar a la economía
familiar y termine agravándola y seguir corroborando el dicho popular que dice que al final "el
remedio fue peor que la enfermedad".