Buenos Aires. — Un teniente de la policía bonaerense fue ejecutado de tres
balazos con su propia arma por un delincuente al que sorprendió cuando asaltaba un negocio de San
Isidro, donde el uniformado era muy respetado y querido por ser "un agente a la vieja usanza, de
esos que conocen a todos los vecinos", lo que produjo una profunda conmoción y llevó a que el
concejo municipal de esa ciudad declarase duelo y dispusiera que los edificios públicos bajen sus
banderas a media asta y luzcan un crespón negro.
El teniene Aldo Garrido tenía 61 años y llevaba 31 en la policía, la mayoría de
los cuales dedicó a vigilar la zona comercial de San Isidro cercana a los tribunales de esa
localidad. Nacido en Tucumán en 1947, soltero y sin hijos, el uniformado estaba en edad de
jubilarse, pero el lunes le habían dicho que seguiría un tiempo más en actividad.
Tras enterarse del crimen, los vecinos de la zona salieron conmocionados a la
calle a repartir cintas negras en señal de luto, cerraron sus negocios y colocaron ofrendas
florales y mensajes en homenaje a Garrido, a quien calificaron como "héroe" y "ejemplo de
vida".
Sorprendido. El hecho sucedió poco después de las 9 de ayer en un local de la
firma Kevingston de Chacabuco 361, a unos 100 metros de los Tribunales de San Isidro. En su
recorrida habitual por la manzana, Garrido advirtió una situación extraña en el local y decidió
entrar para ver que sucedía. Entonces fue sorprendido por un delincuente que lo redujo, lo golpeó,
le quitó su pistola reglamentaria y sin mediar palabras lo ejecutó de tres balazos.
Según las primeras evaluaciones de los peritos, el teniente recibió dos balazos
en la espalda y un tercero en el abdomen que fueron a quemarropa, ya que le dejó la camisa
quemada.
Tras el ataque, el ladrón huyó junto a una mujer que lo secundaba y hasta anoche
ambos se hallaban prófugos, pero un investigador aseguró que hay varias pistas para dar con
ellos.
Debido a la conmoción que provocó el hecho y para investigar con mayor
celeridad, el fiscal general de San Isidro, Julio Novo, dispuso ayer la creación de un grupo de
trabajo integrado por tres fiscales que anoche aguardaban que los empleados del local asaltado
salieran del estado de shock en que quedaron para poder declarar y aportar datos a la causa.
"De alma". En diálogo con el canal TN, el juez penal de San Isidro Luis Cayuela
contó que conocía a Garrido desde hacía más de 30 años ya que custodiaba la zona tribunalicia, y
recordó que el lunes él mismo le comunicó que seguiría en actividad un tiempo más y que no lo
jubilarían. "El era policía de alma", aseguró el magistrado.
A su turno y al acercarse al lugar del crimen, el jefe de la policía bonaerense,
Daniel Salcedo, calificó como "brutal, salvaje y cobarde" el asesinato de Garrido, a quien dijo
conocer personalmente. "Esto nos afecta muchísimo, la gente de San Isidro lo quería mucho y yo lo
conocía, era un hombre impecable, un héroe y esto fue un asesinato cobarde", expresó el jefe
policial, quien consideró que los delincuentes demostraron "desprecio por la vida".
Dolorosa reacción. Tras el homicidio, los comercios de la zona custodiada por
Garrido bajaron sus persianas en señal de duelo y en el frente del local donde lo asesinaron
empezaron a dejar decenas de ramos de flores y mensajes. "Gracias Garrido querido", "amigo policía
siempre" y "se fue un amigo, que se haga Justicia", fueron algunos de los carteles depositados en
memoria del teniente.
Varios vecinos con crespones negros en sus ropas en señal de duelo se
concentraron frente al lugar del homicidio. Allí, entre sollozos, una comerciante dijo: "Era un
ángel caminando. Todo San Isidro está quebrado. Gracias por todo lo que hizo". Y una vecina agregó
que el teniente "era tan humano, tan cálido, tan íntegro, que era un familiar más".
En tanto, el obispo de San Isidro, Jorge Casaretto, manifestó que "Garrido era
un hombre muy querido en San Isidro, un hombre con un gran espíritu servicial y mucho más que un
hombre de seguridad era un vecino que trabajaba y se preocupaba por todos los vecinos".
Garrido había ingresado a la policía el 24 de abril de 1977 y alcanzó el grado
de teniente, pero anoche fue ascendido dos cargos post mortem, es decir que será inhumado con el
cago de capitán y se le dará a su familia una medalla de honor al valor heroico. l (DyN y
Télam)
Facebook
Más de 200 vecinos de San Isidro se sumaron ayer a grupos creados en internet
para homenajear al teniente Aldo Garrido. “Justicia para Aldo Garrido, el policía honesto y
querido de San Isidro” y “Un fuerte abrazo a un gran policía” fueron los sitios
armados en la red
Facebook que anoche se
colmaron de mensajes y fotos.