El gobierno provincial insistió en que la obra de estabilización de la cascada del Saladillo es "prioritaria" y advirtió sobre "el riesgo" que podría representar una nueva crecida como la que el arroyo tuvo en los últimos días. El salto viene retrocediendo con cada creciente y desde 1986 a la fecha se estima que el retraimiento fue de 400 metros. Por eso, pese al conflicto que representó con un grupo de vecinos que en 2010 frenó el proyecto en la Justicia, el secretario de Aguas, Fernando Mussi, anunció que "acelerarán todos los trámites para poder volver a licitarla lo antes posible con fondos propios".
La erosión del agua viene generando un corrimiento hacia el oeste de la llamada Quebrada del Saladillo del Parque Regional Sur, que con cada crecida se modifica en forma abrupta. De acuerdo a las mediciones de la Dirección de Hidráulica de la Municipalidad, en 1986 se retrotrajo 200 metros, en 2007 se estimó el corrimiento en otros 100 metros y sólo en estos últimos días volvió a moverse 100 metros más.
"Eso representa un riesgo importante para la población de la zona, y con un nuevo fenómeno de estas características podría incluso peligrar el puente Molino Blanco, que se encuentra sobre Ayacucho", advirtió el responsable Aguas de Santa Fe. El puente aún se encuentra a 600 metros del salto de agua.
Con esa afirmación y aclarando que "el conflicto judicial con los vecinos ya se cerró a fines del año pasado", Mussi anticipó que "el Ministerio de Aguas y Servicios Públicos retomará el expediente para revisar el proyecto, actualizar el presupuesto y volver a llamar a licitación para poder llevar adelante los trabajos con fondos propios de la provincia".
La obra. El proyecto, llamado técnicamente de disipación de energía, consiste en la construcción de una especie de tobogán de hormigón a 38 grados sobre el salto de agua, lo que evita la erosión y el corrimiento que se viene produciendo a lo largo de los años.
Con un presupuesto que en 2010 rondaba los 60 millones de pesos y que ahora debe ser reactualizado, Mussi recalcó que "es una iniciativa elaborada por especialistas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), y con el estudio de impacto ambiental avalado ya desde entonces no sólo por técnicos de la provincia, sino también por el Banco Mundial, que había otorgado el crédito para el proyecto".
Con esa base, el funcionario anticipó que ahora el Ministerio de Aguas y Servicios Públicos de la provincia "retomará el expediente para revisarlo, actualizarlo y convocar a una nueva licitación"; y si bien no dio cuenta de cuáles son los plazos, hizo hincapié en "la urgencia de la obra, que ya debería estar hecha".
Conflicto. Tanto el secretario de Aguas provincial como la secretaria de Obras Públicas de la Municipalidad, Susana Nader, explicaron que la disputa judicial que un grupo de vecinos inició en 2010 "quedó terminada a fines del año pasado", cuando en segunda instancia se revocó el parate de la obra. Sin embargo, el conflicto de intereses con los vecinos existe y podría reactivarse.
A fines de 2010, cuando la obra ya se encontraba en proceso de adjudicación, los vecinos de la zona sur interpusieron una presentación en los Tribunales provinciales basada en la ley 10.000 de intereses difusos, que provocó en primera instancia que el proyecto quedara frenado.
El principal argumento en contra del proyecto es "la pérdida del patrimonio paisajístico, cultural y natural que representan las cascadas para la zona sur y para toda la ciudad", y ayer fue ratificado por Sergio Nazzi, uno de los vecinos e integrante del Centro Comercial Ayacucho.
"Nos duele que se cometa el mismo error y que no se consulte a la comunidad", planteó Nazzi, y anticipó que se reunirán nuevamente, se informarán con qué proyecto se propone avanzar la provincia y a partir de ahí "se evaluarán todas las posibilidades".
Funcionarios provinciales siguen afirmando que fue esa presentación en la Justicia lo que causó la pérdida del financiamiento de la obra por 14 millones de dólares que estaba ya otorgado por el Banco Mundial.
Los vecinos no sólo niegan, sino que además no descartan ahora evaluar todas las posibilidades, incluso las de volver a litigar en la Justicia.