En un libro de primer grado se leía que Rosario había sido fundada por Francisco de Godoy en 1725, pero esa información fue perdiendo entidad. Por de pronto, si se refería al conquistador Francisco de Godoy Aldana, el dato no concordaba en fecha y territorio. El lugar que el tiempo y el esfuerzo de sus habitantes convirtió en la importante urbe actual estuvo poblado por aborígenes calchaquíes. Un lugar donde, cerca de 150 años después, Manuel Belgrano enarboló el pabellón celeste y blanco el 27 de febrero de 1812; por lo que hoy Rosario es conocida como Cuna de la Bandera. Aunque es objeto de opiniones encontradas, se considera fundador de Rosario al capitán Juan Romero de Pineda, a quien el capitán general José Herrera y Sotomayor, en la segunda mitad del siglo XVII y en reconocimiento a los servicios prestados por Romero de Pineda a la Corona española, le hizo entrega de estas tierras conocidas entonces como Pago de los Arroyos. Sin embargo, no hay acta de fundación de la ciudad de Rosario, cuyo nombre finalmente fue instituido en honor de su virgen patrona: Nuestra Señora del Rosario, que tiene su imagen en la iglesia Catedral, ubicada en las calles Córdoba y Buenos Aires, frente a la plaza 25 de Mayo. Sebastián Gaboto era devoto de la Virgen del Rosario, de manera que esta virgen era muy conocida en nuestra región. En 1730, las tropas de carretas paraban junto a la orilla del Paraná; y según viene contándose de generación en generación, cierta vez se cayó accidentalmente al suelo desde una de las carretas una imagen de la Señora del Rosario. El carretero la subía pero la imagen caía nuevamente al suelo y siempre de pie. Ese hecho fue tomado como milagroso, e interpretando que la intención de la Virgen era la de quedarse allí, construyeron una humilde capilla para dejarla en el sitio, que no era otro que el de la actual catedral. En torno a esa capilla el paraje fue creciendo hasta ser nombrado villa en 1823, con el nombre de Rosario, que ya la costumbre de la gente había adoptado; nombre que fue oficializado cuando en 1852, por decisión del general Urquiza y del gobernador santafesino Domingo Crespo, el solar litoraleño que supo de aborígenes y estancias, fue declarado ciudad al crearse el puerto y la Aduana. A propósito del puerto, este sólo era un lugar seguro para los barcos, pero recién alcanzó categoría portuaria con la construcción del primer muelle en 1856. A partir de entonces, Rosario comenzó a exportar los granos que los barcos llevaron a distintos países del mundo; por lo que fue llamada la Chicago Argentina, aunque algunos asocian esa circunlocución, con la actividad delictiva desarrollada en las décadas del 30 y 40 del siglo XX en estas latitudes rosarinas. Pero no sólo el puerto se constituyó en un emblema de Rosario, la ciudad donde Ovidio Lagos fundó el diario La Capital; donde entre otras, nacieron instituciones como la Municipalidad, Jefatura, Prefectura, Universidad; Cruz Roja, Biblioteca Argentina, Bolsa de Comercio; los cuerpos de Bomberos, Tribunales, hospitales, clínicas, museos, cines, vecinales, cooperativas, bibliotecas; las iglesias y los teatros El Círculo y La Comedia; la catedral, los clubes de Leones, el Jockey Club, el Correo, el Rotary Club, el Ejército de Salvación; las radios y los canales de TV. Donde a su vasta superficie la poblaron parques, plazas, avenidas, bulevares, balnearios, bares, edificios, comercios, fábricas, bancos y clubes, entre los que dos de ellos polarizan las preferencias futboleras locales. Donde el cielo es testigo de lujo del nuevo ícono litoraleño: el puente Rosario-Victoria, y de la realización arquitectónica insignia: el Monumento Nacional a la Bandera; así como de esa clásica postal de la zona norte constituida por la costanera, la "bajada" Puccio, la plaza Santos Dumont, la plaza Alberdi y Villa Hortensia. Y no menciono las personalidades que ayer enorgullecieron y que hoy prestigian a Rosario, para no extender esta nota. El 7 de octubre es el día de la Virgen del Rosario, considerada Patrona de esta ciudad, que bajo su protección se duerme oyendo el rumor milenario del Paraná, "el pariente del mar".
Hace unos días amanecimos con la noticia de una resolución de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca), en la que se decide obligar a todos aquellos que publiquen o emitan propagandas, radiales, escritas, o televisivas, por medio de un complejo y ridículo formulario, a informar todo: desde el creativo hasta el que barrió la oficina donde se creó el anuncio. Con las penas de multas, suspensiones, clausuras. Multas de has 10.000.000 de pesos, y clausuras definitivas. Además interviene la Afip. Y la Afsca decidirá qué publicidad se acepta y cuál no. Lo que nos lleva a épocas pasadas, años de represión de la información, tiranía peronista, desde el 45 al 55, en la que sólo se permitían noticias previamente revisadas, y se castigaba con prisión a los que disentían y lo hacían público. A los procesos militares, que tenían censura previa a su merced, aunque algunas revistas y algunos actores lograron burlar las revisiones previas. A Venezuela, con un manejo de la información completamente deformado por el gobierno, cerrando medios opositores y castigando con prisión a los periodistas disidentes (caso López). Estamos entrando ya a que sea permitida solamente la propaganda presidencial, porque aun la política está incluida en la resolución. Como en aquella época, cuando Sucesos Argentinos sólo emitía las noticias del "excelentísimo señor presidente de la nación, general de división Juan Domingo Perón". Y se atacaba a la prensa libre, independiente y opositora, por radio; con ataques a las imprentas, con incendios. No queda mucho por hacer para limitar la libertad de expresión. Ya el ataque está en marcha. La invasión de medios oficialistas, que pagamos todos los argentinos, aun los que somos abiertamente opositores, intenta aplastar voces de censura a las políticas desastrosas del gobierno. Por ahora, sólo insultos, agravios, descalificaciones. Y ya llegó el intento de diseñar una forma partidaria de publicidad porque el juez que decide qué se publica y qué no no es neutral. Es oficialista y está puesto para acallar y castigar.
He sido víctima de robos en varias oportunidades, y reconozco que en las últimas no he denunciado porque me siento burlada por las autoridades que no son competentes. No sé a quién recurrir, me siento sola, desprotegida y con pánico cuando debo salir a la calle. Aun acompañada siento temor por mi compañero, por mis hijos, por mis nietos. Cuando escucho el motor de una moto a una cuadra o un auto que se acerca al cordón me angustio, cierro los ojos y rezo, entre otras cosas. Pero soy negativa si considero que si los políticos son tan corruptos que tienen un buen trabajo, educación y cultura, pudiendo vivir dignamente con su sueldo, entonces qué puedo esperar de estos pobres ignorantes que andan por las calles con total libertad. También creo que esto no se resuelve sólo con la prisión, sino con una buena y sólida educación de base, que se unan todas esas religiones y salgan de sus cápsulas y colaboren con la educación de esos adultos. Estuve viviendo dos años en General Alvarado, había cinco familias de delincuentes en el partido, todos sabían quiénes eran, dónde vivían, pero nadie decía nada.¿Para qué si las autoridades no hacían nada? Creo que, como yo, la mayoría tiene más miedo al día después, a la represalia, tanto autoridades como delincuentes y familiares de éstos.
"Dame la mochila"
Es de público conocimiento lo sucedido a un turista extranjero que grabó el momento en que un delincuente trata de asaltarlo. Está la prueba irrefutable de quién comete el ilícito, su rostro es bien visible y bien visible lo que hace y trata de hacer, y a dónde quiere arribar, filmado de principio a fin. Tiene incluso antecedentes penales, está en el tráfico de drogas o algo así, y ahora nos venimos a enterar que es puesto en libertad por la Justicia. La mujer de este delincuente sale en el programa de Mauro Viale diciendo poco menos que el delincuente que es el esposo no lo es, y sí lo es el extranjero y todos nosotros. ¿Cómo puede llamarse o definirse esto? Este tipo de delirio de ideólogos o señores que defienden fanáticamente una ideología es como que pretenden rasar para abajo, hacernos a todos iguales, es decir, es lo mismo un alumno que se saca un aplazo que el que se esforzó y sacó un diez, es lo mismo un delincuente que un honesto. En 1974, por ejemplo, implementaron un sistema de calificacion, al menos en la Facultad de Medicina (nada menos), en donde la nota de un parcial o de un final la ponía el alumno, no el profesor (ni antes ni después vi en mi vida algo semejante). Es como que nos quieren hacer convivir con la delincuencia, algo que hace mucho le sucede al hombre pacífico que asiste a un estadio de fútbol, que impasible o preocupado observa la tribuna de enfrente en donde están, dueños y señores de la tribuna, los "muchachos de los paraavalanchas".
Modelo distinto
A menudo, la presidente de los argentinos, señora Cristina Fernández de Kirchner, y sus aliados en el gobierno se llenan la boca con el éxito del modelo económico que vienen aplicando, éxito que sólo ven ellos y sus ultraseguidores. Porque en una Argentina donde los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres cuesta encontrar el lado exitoso del modelo económico implementado. Pareciera ser que quienes gobiernan olvidan que deben gobernar para todos los argentinos y no para unos cuantos; que deben procurar el bien común y no sólo para sus amigos; que existe un mandato bajo el cual se deben hacer las cosas, que se llama Constitución nacional; y que el no cumplimiento de dicho mandato hace incurrir impunemente a los gobernantes en una ilegalidad repugnante, porque se vulnera la ley en su parte sujeta a derecho y en el sentimiento y la conveniencia de los gobernados. Por esto, en vistas de las elecciones del año próximo, los ciudadanos debemos poner atención a las propuestas que nos llegan, no de un modelo económico determinado, sino del modelo de país que queramos. ¿Nos gusta vivir como vivimos? Sigamos aceptando lo que este gobierno, sustentado en su modelo económico, nos ofrece. ¿No nos gusta cómo se vive en nuestro país actualmente? Entonces, apostemos al cambio por un modelo de país mejor.
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