Los motivos por los cuales Daniel Humberto Godoy recibió, ayer al mediodía, una lluvia de balas
en su cuerpo permanecen por ahora en un absoluto misterio para los investigadores policiales. El
muchacho de 25 años, con varios antecedentes penales en su historia, fue hallado por un familiar
desvanecido sobre un charco de sangre en el interior de su casilla de Lavalle al 5300. Tenía cinco
impactos de plomo repartidos en el tórax, un hombro y la pierna izquierda.
El ataque se produjo poco después de las 11 y hasta anoche la policía no
había podido ubicar a testigos. Tampoco fue posible tomar declaración a la víctima porque fue
sometida a una intervención quirúrgica a los pocos minutos de haber arribado al Hospital de
Emergencia Clemente Alvarez (Heca). La agresión se produjo al parecer en el interior de la casa de
Godoy, quien podría haber estado solo frente a la persona que intentó matarlo.
Según fuentes policiales, el hecho se descubrió cuando una vecina de
Godoy escuchó varios disparos de armas de fuego que provenían del rancho que ocupaba y de inmediato
se dirigió hacia la casa de un tío del muchacho. Ese hombre llegó hasta lo de su sobrino y
enseguida ingresó al lugar. Godoy estaba allí inconsciente tirado en el piso con cinco impactos de
bala. El familiar pidió auxilio al Sies y el joven fue trasladado.
La casa donde ocurrió el episodio es de chapas y maderas. Tiene dos
habitaciones, en una está instalada la cocina y en la otra una sola cama. Precisamente cerca de ese
mueble, los agentes de la seccional 33ª incautaron dos vainas servidas de calibre 9 milímetros y
una ojiva de calibre 32. La hipótesis preliminar que circulaba anoche era que Godoy habría sido
atacado con dos armas diferentes en una aparente venganza.
Los investigadores de la 33ª y de la Brigada de Homicidios esperaban que
Godoy sigua con la evolución favorable que presentaba ayer para poder tomarle declaración, ya que
hasta ayer no se pudieron hallar testigos presenciales del ataque.


























