Buenos Aires. — El tribunal a cargo del juicio por el denominado Robo del
Siglo al Banco Río de Acassuso rechazó ayer el planteo de la defensa de uno de los cuatro acusados
que solicitó la suspensión del debate oral y permitió que la defensa oficial filme los testimonios.
El abogado Ernesto Vissio, representante de Rubén Alberto de la Torre, planteó la suspensión del
debate hasta tanto se resuelva la situación de otro de los implicados en el caso, Mario Vittete
Sellanes, quien está imputado en la causa pero irá a juicio en un segundo debate.
Ante este reclamo, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de San Isidro,
presidido por María Elena Márquez e integrado por Alberto Ercolani y Gonzalo Aquino, pasó a un
cuarto intermedio y luego resolvió rechazar el pedido.
La primera jornada del juicio oral por el denominado Robo del Siglo comenzó con
más de una hora de retraso por la demora en llegar a la sala de audiencias de uno de los acusados,
precisamente De la Torre. Este hombre llegó al debate con una prisión morigerada, al igual que los
otros tres imputados, Fernando Araujo, Sebastián García Bolster y Julián Zalloecheverría.
Los cuatro están acusados de robo agravado con armas de fuego cuya aptitud para
el disparo no pudo acreditarse y en lugar poblado y en banda, delito que prevé una pena de entre
tres y diez años de cárcel.
En el primer tramo del debate, los fiscales Eduardo Vaiani y Gastón Garbus
solicitaron al Tribunal que se agregue a los acusados De la Torre y Araujo la imputación de
tenencia de arma de guerra, pero los jueces decidieron resolver esa cuestión más adelante.
Otro planteo fue el de la defensora oficial Inés Mendoza, representante de
Araujo, quien solicitó que se filmen las declaraciones de los testigos para tenter como material de
ocnsulta en caso de presentar una recurso ante Casación. El TOC accedió a ese pedido, pero aclaró
que no se hacía responsable si ese material llegaba de alguna forma a los medios de
comunicación.
El Robo del Siglo ocurrió el 13 de enero de 2006, cuando cinco delincuentes
irrumpieron en la entidad, mantuvieron como rehenes a 23 personas y sustrajeron al menos ocho
millones de dólares, joyas y alhajas de oro, brillantes, piedras preciosas, perlas, relojes,
lapiceras y encendedores, según la elevación a juicio efectuada por el juez Rafael Sal Lari.
Los ladrones no sólo vaciaron las cajas de seguridad sino también obligaron a la
jefa operativa del banco y al contador a abrir el tesoro de la entidad, debiendo soportar el
retardo de su sistema de seguridad para sacar pesos y dólares. Durante la ocupación, pidieron
pizzas y gaseosas para los rehenes. También le cantaron el feliz cumpleaños a una abogada y dejaron
armas de juguetes.
Luego eludieron el cerco de 200 policías y escaparon con el botín a bordo de un
bote por las alcantarillas subterráneas, pero dejaron un curioso mensaje: “En barrio de
ricachones sin armas ni rencores. Es sólo plata y no amores”.
Desafío. ”La Fiscalía puede presentar todas las pruebas para imputarles la
autoría del hecho a los acusados. De ahí a que lo pueda probar...”. El defensor de Rubén
Alberto de la Torre, uno de los implicados por el atraco, opinó de esa forma poco antes de que se
iniciara formalmente el debate en los Tribunales de San Isidro.