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Resuelven un 73 por ciento de los conflictos penales sujetos a la mediación

Las estadísticas de la Oficina de Mediación de Rosario revelaron que atendió 326 casos en el año. Piden mayor difusión del sistema para paliar el abundante caudal de casos.  

Domingo 17 de Noviembre de 2013

Del abundante caudal de casos penales que llegan por día a los Tribunales provinciales, más de 200 se resolvieron este año sin pasar por el martillo de un juez. Fueron denuncias de delitos menores cuyos protagonistas, víctimas y acusados, se encontraron cara a cara para abordar el conflicto en una instancia de mediación. Así, de las 326 causas penales que tramitó en 2013 la Oficina de Mediación de Rosario, el 73 por ciento terminó con un acuerdo entre las partes y el caso cerrado en un par de encuentros.

A poco de cerrar el año, las estadísticas en materia de mediación reflejan un alto nivel de acuerdos en expedientes remitidos por el fuero penal. Siete de cada diez casos sometidos a esa instancia, que es voluntaria y gratuita, se resolvieron en un par de reuniones. Es decir, sin pasar por la búsqueda de pruebas, pericias e interrogatorios para llegar recién en meses o años a un fallo definitivo. Se trata de un recurso que promete crecer en 2014, de cara a la reforma plena del sistema penal que arranca en febrero y estimula la resolución alternativa de conflictos.

Las estafas no. Como contracara, los números revelan aún reticencias de los ciudadanos a acceder a esta vía alternativa a la sentencia tradicional para abordar cuestiones delictivas. De los expedientes enviados a la oficina por fiscales, jueces o secretarios porque eran aptos para una mediación, sólo en el 33,44 por ciento las partes accedieron a pasar por esa experiencia. Un porcentaje que se considera bajo en comparación con los registros de otros países y provincias. Un dato llamativo es que gran parte de los rechazos se registraron en causas por estafas.

"Todavía no hay demasiada difusión de la oportunidad de la mediación. Es un espacio que habilita a pensar al otro desde un lugar diferente y entender que no es un enemigo", analizó María Ana Diez, trabajadora social y especialista en mediación penal que integra la oficina junto a Gustavo Valenti, Inés Zayas y Juan Vuegen. Un espacio donde invitan a repensar la noción de delito: "Lo que viene tipificado como delito penal tiene que ver con un conflicto humano. Suele haber muchas denuncias cruzadas en base a un mismo conflicto. Por eso la mediación, al resolverlo, acorta la pacificación social".

La mediación penal se aplica en la provincia desde la modificación de su sistema de procedimientos penales, en 2009. Desde entonces y hasta marzo del año pasado se tramitaron en la Justicia santafesina 5.162 solicitudes del servicio. En lo que va de 2013 a la oficina de Rosario se remitieron 326 causas por delitos como amenazas (62), amenazas coactivas (34), lesiones (58), hurtos y tentativas (30), usurpación (12), denuncias entre particulares (81), daños (8), abuso de armas (3) y otros conflictos (38). De ese total, 237 llegaron a un acuerdo.

La mayoría de las causas, el 55 por ciento, fueron enviadas a mediación por juzgados Correccionales. El 23 por ciento fueron remitidas por los jueces de Instrucción, mientras que un 20 por ciento aportaron las fiscalías y el 2 por ciento restante los juzgados de Menores.

Salir del castigo. Para participar de una mediación, los infractores deben ser estar acusados de delitos con penas bajas y no estar detenidos con prisión preventiva. De todos modos, el sistema apunta a salir de la lógica del castigo. "El modo de trabajar de la Justicia es a partir de categorías, pero los mediadores no trabajamos bajo la calificación del delito, sino sobre la reparación del daño. Y para que no se repita. El ofensor se puede beneficiar con el archivo de la causa. Pero se tiene que comprometer", explicó Inés Zayas, psicóloga, abogada y mediadora judicial.

Antes de sentar a las partes ante una misma mesa, los mediadores convocan a denunciante y acusado, tienen entrevistas con ellos por separado y tratan de incorporar a un tercero que pueda ser parte de la solución. También hacen su aporte los abogados, que participan de la mesa asesorando a alguna de las partes sin que el proceso interfiera con sus honorarios. "Tratamos de que las propuestas sean creativas y dentro de un ámbito de colaboración. Es un modo de justicia restaurativa, voluntaria y asistida por el mediador, que ayuda a la gente a aprender a escucharse", señalan los mediadores.

Así, las "soluciones" surgen de las partes en conflicto: "Se trata de salir de la lógica del administrador del poder. Ya no hay un juez que obliga. Acá hay un poder obligarse a algo", apuntan Zayas y Diez, y agregan que en general "la gente quiere resolver el conflicto, no revincularse, no dejar nada pendiente, ni tener una denuncia abierta".

El equipo actual —dos mediadores full time, dos empleados part time y un grupo de voluntarios— trabaja a un ritmo de dos mediaciones por día que. Si el encuentro fracasa, nada de lo dicho allí se vuelva al proceso penal ordinario, que seguirá su curso habitual. Si prospera, cierra con un formulario con el detalle del acuerdo, que debe ser aceptado por el juez. La salida puede ser una retribución monetaria o, con más frecuencia, una reparación moral como un pedido de disculpas o un compromiso de comportamiento futuro. "La gente se retira aliviada", cuentan los integrantes de la oficina, de donde suelen salir conversando las personas que antes de entrar se daban la espalda.

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