Esta semana fue la definitiva demostración de la impotencia de los gobiernos provincial y municipal para ejercer la autoridad que se le delega a quien debe gobernar. Hasta que dejó Obeid la gobernación en manos de Binner, habíamos tenido diferentes gobiernos peronistas, todos ineficientes y ladrones (Puente Golgante, juguetes, entre otros temitas), pero al menos se dejó seguir actuando a la policía que, aunque corrupta en apañar juego y prostitución, mantenía a raya los delitos de sangre y el avance del narcotráfico era similar al del resto del pais. Con la subida del socialismo se inicia una depuración policial que llega al punto de no permitirles a los uniformados siquiera tocar a un sospechoso, coronando ese accionar con la instauración de un 0800 para denunciar abusos policiales. Alguien me dirá que "la policía debería ser incorruptible frente a todo". De acuerdo. ¿Quién está dispuesto a arriesgar el cuero por 6.000 pesos mensuales trabajando 12 horas, sin francos y en las peores condiciones? ¿Adónde encontrar un comisario superhonesto, que los hay, pero que se conforme en dirigir una fuerza desganada y perseguida políticamente, 12 horas al día por 10.000 pesos mensuales? Para tener una policía del Primer Mundo, hay que educar, pagar y equipar a los policías como en el Primer Mundo. Mientras no se haga esto, pretender tenerla con esta precariedad de recursos y de acción es imposible. Y va a empeorar. Con los gendarmes aquí era más palpable la lamentable situación de la Policía de la provincia. Los camiones, patrulleros, motos y armas que exhibían ellos frente a los "Corsitas" destruidos, los uniformes raídos y los revólveres viejos eran de una crudeza inapelable, que lleva a tenerles a los policías más lástima que respeto. Respeto y algo de miedo son los principales argumentos de una buena policía para que puedan ejercer su función. Educarla para que no se exceda en su accionar más allá de lo razonable, pero darle la libertad de actuar frente a cualquier violación de las leyes. Trabajo todos los días en Alvear, por lo que debo circular por zonas inseguras y de caminos destruidos para llegar y volver. Es casi un safari cuando está cerrada la autopista, es tener que cruzar Villa Gobernador Gálvez. Es tierra de nadie, hay calles con cráteres y una sola vía alternativa, la ruta 21, ex 9; de una sola mano. Después de una semana de cortes en la autopista en los que me llevó de una a una hora y media volver a mi casa después de trabajar, salen el gobernador y la intendenta a decir: "Esta gente son extorsionadores". ¿Adónde viven? ¿Quién tiene el poder? ¿A quién se lo dicen? ¿Se están justificando de esa manera? Si no saben qué hacer, renuncien y váyanse a sus casas. Claro, no, tendrían que trabajar. Si los que nos gobiernan salen a decir eso, ¿qué hacemos? Aquí tenemos la explicación de todo lo que pasa. Robos, asesinatos, entraderas, droga en su máxima expresión. Si no pueden resolver un corte de la principal vía de acceso de la ciudad efectuado por ocho personas, cómo podemos esperar que resuelvan problemas graves.
































