Hace tres años que por un cataclismo futbolístico Central fue condenado a la B Nacional. Desde ese día infinidad de hinchas acompañaron a un plantel en una ardua lucha por regresar a donde pertenece. Muchos partidos después, con cantidades de desaires y decepciones, Rosario Central vuelve a estar en la primera división del fútbol argentino. En este relato uno no ve lo que cada hincha hizo por el equipo: las interminables colas por las entradas, para pagar la cuota, los bonos, la lluvia en la cancha, los kilómetros recorridos, las cargadas, sacar plata de donde no había con la esperanza de ver a un equipo obtener tres puntos que lo acerquen al objetivo del ascenso. Espero que de aquí no se desprenda un reproche, sino un reconocimiento, al estoico hincha de Central, que aguantó, alentó, insultó, pero siempre estuvo al lado de Central. Hoy lunes 20 de mayo, con el ascenso consumado, el hincha de Central sonríe, respira y vuelve a la máxima categoría, lugar del cual nunca debería haber salido.




























