Florencia Balmaceda nos ha dejado. ¡Partió hacia la Casa del Señor! Compartió con sus amigos más íntimos sus sinsabores y alegrías, éstas con mayor intensidad. Nos dejó una particular enseñanza: Todo lo que tenía lo daba, en varias oportunidades hasta regalaba lo que ella necesitaba. Tenía muchas ansías de vivir y disfrutar la vida. Sus 93 años no le restaban ánimos, solamente un malestar en sus rodillas impedía un movimiento más ágil para distenderse a su gusto. El pasado domingo 14 compartimos el que sería el último almuerzo en familia, del cual hemos disfrutado con ella, como siempre. No borraremos de nuestra memoria su sonrisa, sus chistes simples y picarescos. Nunca la olvidaremos, porque además de su estilo humilde, sus consejos nos servirán para conocer mejor a muchas personas y enfrentar la vida de otra manera. Querida amiga Florencia (Juana, para los que la hemos apreciado con todo cariño), quiera Dios que en su bondad infinita, la ubique en el lugar que se merece para que tu alma descanse en paz.
































