Madrid. - Apenas una semana después de tomar posesión, el nuevo gobierno español de Mariano Rajoy anunció ayer fuertes medidas de ajuste en el gasto público y una imprevista subida de impuestos temporal tras revelar que las proyecciones de déficit público se han visto ampliamente superadas. La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, dijo que las proyecciones del déficit público para el año que termina son muy superiores a lo previsto y rondan el 8 por ciento, por lo que se ha acordado un recorte de 8.900 millones de euros durante el primer trimestre. Una vez que cuente con las cifras definitivas de 2011 y las proyecciones de la Comisión Europea, el gobierno elaborará el presupuesto de 2012 que prorrogó el Partido Socialista y que requerirá según todos los expertos nuevos y fuertes recortes de gasto.
Imprevistos. La desviación fiscal es dos puntos superior a la proyección de un déficit del 6 por ciento acordada con Bruselas. "Nos encontramos con una cifra mucho más elevada que la que había comunicado el gobierno anterior del socialista José Luis Rodríguez Zapatero", explicó Sáenz de Santamaría. "Estamos ante una situación no prevista que requiere decisiones extraordinarias en circunstancias extraordinarias", agregó.
Tanto el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, como el titular de Economía, Luis de Guindos, explicaron que la desviación había sido provocada por las Comunidades Autónomas y que la decisión de subir temporalmente el impuesto a la renta de las personas físicas era la "más equilibrada" por su carácter progresivo. Montoro, dejó claro que el alza que se aplicará al impuesto sobre la renta de las personas físicas y sobre el impuesto de bienes inmuebles se hará solo durante dos años (2012-2013) con el exclusivo fin de reducir el déficit y con carácter progresivo. El ministro, que destacó que la "rápida" y contundente respuesta del gobierno generará confianza, cifró en más de 6.000 millones de euros la cifra adicional que se recaudará con los nuevos impuestos.
Tijera al gasto público. Además, el gobierno reconoció que como consecuencia de la desviación presupuestaria se va a ver obligado a aplicar un recorte de gasto más profundo de lo previsto, por lo que ha firmado un acuerdo de no disponibilidad de 8.900 millones de euros en el presupuesto de 2012 que elaborará en marzo.
Conforme a lo anunciado en el discurso de investidura por Mariano Rajoy, el gobierno aprobó un alza de las pensiones públicas de un 1 por ciento y mantuvo congelados los salarios de los empleados públicos. En un país con casi cinco millones de desempleados, algo más del 21,5 por ciento de la población activa, se mantendrán "íntegramente" las prestaciones por desempleo, dijo la vicepresidenta. Y a partir de febrero, fecha en la que terminaba la medida, se prorrogarán los 400 euros que perciben los desempleados que ya agotaron su prestación de desempleo.
El salario de los funcionarios, reducido ya por el gobierno de Zapatero en una media del 5 por ciento, Rajoy ha decidido congelarlo. Además, a los funcionarios públicos les incrementa la jornada laboral a 37,5 horas semanales. Tal y como se anunció esta semana, el gobierno congela además el salario mínimo interprofesional (el sueldo mínimo fijado por ley que puede cobrar un trabajador) en los 641,4 euros mensuales actuales.
Los ministerios de Exteriores y Cooperación, Fomento, Industria y Economía sufrirán recortes superiores a los 1.000 millones de euros en cada caso. Los partidos políticos, los sindicatos y las organizaciones empresariales verán también reducidas en un 20 por ciento las subvenciones que reciben a cargo de los presupuestos generales del Estado. "Es sólo el inicio del inicio", advirtió Santamaría.
Temores de contagio. España ha estado bajo el escrutinio del mercado sobre su capacidad de controlar las finanzas públicas y Madrid ha visto subir las primas de riesgo a niveles históricos por temores de contagio en la medida en que se propaga la crisis de deuda de la zona euro. Aunque la montaña de deudas de Italia ha sido la mayor preocupación en los mercados financieros en meses recientes, España aparentemente se ha manejado mejor, pero también ha sido golpeada con altos costos de endeudamiento.
Zapatero redujo el déficit presupuestario desde un 11,2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en 2009 y los conservadores deben tomar el bastón y reducir el saldo negativo a un 4,4 por ciento del PIB en 2012 y a un 3 por ciento en 2013.