Quisiera reivindicar post mortem la inocencia de la "niña que se inmoló en Nigeria". No creo que se deba llamar "suicida" a una niña de 10 años (el suicidio es el acto por el que un individuo, deliberadamente, se provoca la muerte), a esa edad no puede ni tiene la capacidad de discernir: obedece, es amenazada y le ponen explosivos. Entre las noticias que producen espanto: "Mujer iraquí confesó que reclutaba jovencitas a quienes mandaba a violar y, para lavar su vergüenza, las convencía de inmolarse en atentados". En 2012 las autoridades paquistaníes han detenido por blasfemia a una niña de 11 años con síndrome de Down (padece Trisomía 21 y es analfabeta) por quemar unas páginas del Corán. Fue acusada de blasfemia contra la fe musulmana, que se castiga con la prisión e incluso con la pena de muerte. Fue necesario la intervención policial porque una multitud de personas estaba amenazando con prender fuego a la joven. Muchas veces me he preguntado si es exclusividad de las religiones fundamentalistas abusar de los niños (los únicos "supuestamente" inferiores a ellos, a los que pueden "dominar"). Algunas "civilizaciones" cometen lapidaciones, ablaciones de genitales, pedofilia, ventas y casamientos precoces de sus hijos "amparados en tradiciones culturales"o interpretaciones religiosas. ¿Falta de educación? ¿Sadismo? ¿Sentirse superiores por dominar a alguien desprotegido? No estoy en las mentes retrógradas de estos seres deleznables, pero sí puedo dar mi grito de desaprobación por medio de mis palabras. También los niños varones son utilizados en guerras (Sierra Leona y otras) a veces drogándolos, otras amenazando a su familia o diezmándola para que dependan exclusivamente de sus captores. Si se hacen tantas intervenciones militares por equis razones (a veces son con intereses económicos disfrazados de fines humanitarios), ¿no se puede terminar con estas aberraciones? Afortunadamente, surgen distintas "Malala", "Waris Dirie" y otras luchadoras de la verdad. Ellas son las que han padecido y encaran las pequeñas grandes luchas a través de la palabra contra el sometimiento, vejación en pos de su superación y para terminar con las injusticias de sus congéneres. También grandes pensadores han aportado a la discriminación de las mujeres : "Las mujeres son seres de cabellos largos e ideas cortas" (filósofo A. Schopenhauer). "Las mujeres son hombres castrados" (padre del psicoanálisis, Sigmund Freud). "Las mujeres son máquinas de reproducir hijos" (Napoleón Bonaparte). En la historia, muchas han sido víctimas por su accionar o pensamientos (Juana de Arco fue condenada a la hoguera; Mary Ann Evans tuvo que cambiar su nombre por George Eliot para ser considerada en serio como escritora; o Marie Curie, que no era aceptada en un principio en la universidad por ser mujer), hasta nuestros días, donde, en nombre de religiones, lapidan, las obligan a usar burkas como vestimenta y coartan su libertad de expresión y acción. Bajo un manto tenebroso que invoca la religión y ancestrales tradiciones, se discrimina a las mujeres quienes son objeto de menosprecio y a los niños. "El orgullo de quienes no pueden edificar es destruir" (Alejandro Dumas).




























